La receta del médico

Cuentan los más viejos de la Bodega Cuatro Rayas, que el origen de los vinos de la bodega cooperativa se lo deben a la receta de un médico. Esta historia tiene mucho que ver con el verdadero impulsor de la bodega lasecana, hace más de 80 vendimias. Fue Fermín Bedoya, el médico de la localidad, quien aglutinó a un grupo de viticultores creando una cooperativa que les permitiera sacar el mayor partido posible del trabajo en las viñas. Con esa peculiar ‘receta’ médica –la que aconsejaba unirse en una empresa colectiva- era imposible que las cosas no salieran bien. El objetivo era rentabilizar el trabajo de la viña y poder comercializar  el vino de todos.

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Esa receta ha llegado hasta nuestros días pues, en pleno siglo XXI, la bodega sigue situada en el mismo lugar y forman parte de ella muchos nietos de aquellos viticultores que creyeron y apostaron fuerte por la receta del médico rural. Hoy, sin perder esa filosofía ni el caudal humano de centenares de socios viticultores, la bodega ha sido capaz de asumir la innovación, la tecnología y los formatos de marketing más punteros para comercializar los vinos de una amplia masa de viticultores que hoy llegan a miles de puntos de venta en toda la geografía nacional. Pero pocos consumidores, catadores de los vinos de Cuatro Rayas, saben que el secreto está en que se sigue –todavía hoy- la receta de un médico rural: unirse para crecer y prosperar. Sin duda, un pensamiento sin secretos, pero con mucho sentido común.

 

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