Archivo por meses: abril 2018

Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias de Ribera del Duero

Cuarenta Vendimias amplía su gama con la incorporación de un tinto de tempranillo de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Este vino lleva el sello de la enóloga Elena M. Oyagüe, que ha sido la responsable de la selección de las uvas, procedentes de viñedos ribereños de 40 años. Es bueno recordar que esta no es la primera incursión de la Bodega Cuatro Rayas en la Denominación de Origen Ribera del Duero, pues anteriormente ya lanzó un primer tinto, presentado hace un año, que ya ha cosechado muchos éxitos en los mercados. Con esta novedad, la llegada de este tinto ribereño enriquece la amplia gama de vinos de calidad de la cooperativa lasecana.

La enóloga Elena M. Oyagüe, autora de este tinto de la añada de 2015, es la encargada de aportar las notas de cata. Elena recuerda que este es el segundo proyecto nacido en el corazón de la Ribera del Duero y que, en este caso, el vino se ha elaborado en el entorno de Pedrosa de Duero (Burgos) a partir de la variedad tempranillo (100%) y después de haber pasado diez meses en barrica de roble.

El vino Cuarenta Vendimias Ribera del Duero 2015 se ajusta a todos los parámetros que marca esta tipología. En fase visual, presenta un color rojo cereza con reflejos morados, brillante, bien cubierto de color y con rasgos amoratados. En nariz es intenso, y predominan los torrefactos, toques de moca, sobre un fondo de fruta madura -ciruelas, cerezas y vainilla- muy bien integradas. En la fase gustativa, vuelven a aparecer torrefactos, fruta madura y vainilla. Es un vino muy persistente, carnoso, con un postgusto largo y muy equilibrado.

Como es un vino con cierta estructura, numerosos platos aseguran una correcta armonización, entre ellos, las carnes rojas y de caza, e incluso una buena tabla de verduras a la plancha, por poner algunos ejemplos.

Cítricos y botánicos en la cata de 61 Vermouth verdejo

Hoy os presentamos la cata del ‘61 Vermouth’, una de las últimas novedades de la Bodega Cuatro Rayas creada sobre la base de un vino 100% verdejo. Lo hacemos de la mano de su creador, el enólogo Roberto L. Tello, que forma parte del equipo técnico de la cooperativa. Roberto deja muy claro que se trata de una bebida aromatizada, aunque incluye dos tipos de vinos: por un lado, un verdejo joven afrutado y, por el otro, un vino verdejo fermentado en barrica. “Esa es la base, pero hay que tener en cuenta que, para ser vermú, se necesita una mezcla hidro-alcohólica de un destilado de hierbas aromáticas”, explica. Más de 50 plantas aromáticas intervienen en la elaboración de este vermú y, en muchos casos, esta selección de botánicos interviene para potenciar a la variedad verdejo, como el hinojo, la flor de saúco, el tomillo y el romero, que ofrecen inconfundibles aromas de monte bajo.

Para la preparación del vermú utilizaremos hielo y frutas cítricas, como el pomelo o la naranja, que aportarán frescura y realzarán algunas notas propias de la variedad verdejo. En cuanto a la fase visual, el vermú luce un tono caoba con reflejos ambarinos en la capa fina. Si lo llevamos a la nariz, nos encontramos con todos los aromas típicos de nuestra variedad reina. Es muy curioso cómo afloran el romero, el tomillo, el hinojo y los cítricos. En boca tiene volumen, se manifiesta un curioso equilibrio entre los sabores dulces y amargos, aunque siempre está presente la típica acidez de la variedad blanca. Agradable y de largo posgusto en su fase final. Realmente delicioso.

Lo mejor del vermú –por cierto, el nuestro se llama 61 en honor a la primera marca de la cooperativa- es compartirlo con amigos, con un buen aperitivo o con cualquier tipo de tapeo sobre la mesa o el mostrador. Y, recordad: cuando entréis en una tienda, en un bar o en un restaurante, fijaos bien en los tonos azulados de la etiqueta y en la inconfundible botella jerezana. ¡No pidáis otro vermú y tomadlo bien frío!