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Cuatro Rayas pone en valor la Palomino de Rueda con mil botellas de Dorado

Reivindica la uva protagonista en los albores de la DO Rueda y de la que la cooperativa protege una hectárea centenaria

La Seca, 4 de septiembre de 2019.- Bodega Cuatro Rayas saca a la venta, restringida mediante cupo dada su limitada producción, ‘61 Dorado en Rama’, un vino único que saca lo mejor de la uva Palomino en la Denominación de Origen Rueda, una uva condenada a su desaparición ya que tiene vetada su plantación, pero de la que la cooperativa lasecana mima cepas centenarias con el objetivo de continuar las elaboraciones primigenias de la zona. ‘61’ Dorado en Rama supone un fiel recuerdo del vino blanco generoso que fue en el Siglo de Oro, siendo asimismo el vino de la Corte en la época de los Reyes Católicos; rancio tuvo su máximo esplendor con la Orden Real de 1911 en la que se declaraba al vino Tierra de Medina como un vino especial similar a los de Jerez. Sin añada, esta selección supone la única saca de las botas en 2019.

El Palomino de Cuatro Rayas, de apenas una hectárea que data de un siglo, se vinifica a mitad con Verdejo centenario que refresca una selección de doce más uno bocoyes con flor. Los enólogos Elena M. Oyagüe y Roberto L. Tello, han catado más de un centenar de barricas, algunas con vinos de hace 60 años, seleccionando las mejores para elaborar un coupage excepcional. El vino, añejado en estos bocoyes, a semejanza de los sistemas de solera de Jerez, cuando pierde el velo de flor, al terminar la primavera, vive un proceso de oxidación que lo dora; de la bota a la botella sin clarificar ni filtrar este ‘Dorado En Rama’ es expresión perenne de las auténticas soleras de mediados del siglo XX en la ahora DO Rueda.

El vino lleva como bandera la marca 61. El Dorado fue el primer vino que se embotelló en la bodega. En la añada de 1938, los socios decidieron llevar el vino a la bodega por primera vez e introducirlo en grandes tinos. Eligieron el mejor que tenían con un objetivo claro: elaborar añejado de forma comunitaria y en la casa de todos. Con los tinos cargados de vino, el depósito número 61 fue el mejor de todos, por eso decidieron que ese sería el nombre que lucirían las primeras botellas: Nacía entonces la primera marca comercial de la cooperativa.

61 Dorado en Rama (94 puntos Peñín) y 61 Dorado (91 puntos Wine Spectator y 91 Peñín)

La Guía Peñín, referencia internacional, ha otorgado 94 puntos a ‘61 Dorado en Rama’ (50% Palomino y 50% Verdejo). En 2018, se llevó a cabo la última saca tradicional de ‘61 Dorado’ (75% Verdejo y 25 Palomino), que se vende ininterrumpidamente desde los años 50 del siglo pasado, un vino que en los último años ha recibido críticas muy positivas (91 puntos Peñín y 89 Parker) y al que Wine Spectator acaba de conceder 91 puntos en la revista que publica en octubre de 2019.

Custodio Zamarra: “El mejor vino es el que con arreglo a tu bolsillo te hace más feliz”

El reputado sumiller protagoniza la segunda de ‘Las charlas del vino español’ junto al periodista Javier Pérez Andrés. El restaurante Zalacaín, en el que Zamarra ha desempeñado su profesión durante más de 40 años, es el escenario de esta conversación en torno al mundo del vino

La Seca (Valladolid), 3 de julio de 2019.- Tras contar con el periodista especializado Carlos Delgado en la primera entrega de ‘Las charlas del vino español’, la segunda conversación de este espacio está protagonizada por uno de los sumilleres más reconocidos de España. Javier Pérez Andrés se sienta en esta ocasión a hablar con Custodio Zamarra, con el que ha compartido anécdotas y reflexiones en torno al sector del vino y a su evolución en los últimos 25 años. Zamarra, lleva a cabo una profunda reflexión sobre sector en España y hace hincapié, entre otros detalles, en que “el mejor vino es el que con arreglo a tu bolsillo te hace más feliz”. Apostilla, en este sentido, que “enológicamente no hay ningún vino que cueste más de 50 euros”, aunque “en los vinos no sólo se paga el contenido, también su historia”.

 

Resumen de la entrevista con subtítulos en inglés

Entrevista completa 

El escenario de esta charla ha sido el restaurante Zalacaín, en el que Zamarra fue sumiller más de 40 años y hasta su jubilación. Su historia en este afamado emblema madrileño de la gastronomía, así como la evolución de la sumillería y del vino en los últimos años son algunas de las piedras angulares sobre las que gira la conversación de Pérez Andrés y Zamarra. Así, tras poner en valor el recorrido experimentado por la vitivinicultura en nuestro país, el sumiller no ha dudado en afirmar que “España es uno de los países más importantes en el sector del vino en el mundo”. Pérez Andrés y Zamarra disfrutan de mesa y mantel maridando con Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Cuvée, un Verdejo de colección de distribución exclusiva en hostelería y las mejores vinotecas del que el sumiller pone de manifiesto es “un verdejo realmente extraordinario”.

Cuatro décadas de dedicación al vino en Zalacaín
Custodio Zamarra es una de las personalidades más importantes del mundo de la sumillería en España. Ligado a la hostelería desde muy joven, su historia profesional en Zalacaín comenzó con tan solo 24 años, cuando se incorporó al equipo del restaurante madrileño. A partir de ahí, miles de vinos pasaron por las manos de Zamarra. Todo ello le convierte en una de las voces más autorizadas del panorama vinícola nacional.

Fomento de la cultura vitivinícola
‘Las charlas del vino español’ es un formato que apuesta por las nuevas tecnologías, con una distribución en exclusiva a través de las redes sociales. Capítulos de 30 minutos en los que se mostrará la reunión de grandes prescriptores del vino en nuestro país con Javier Pérez Andrés, periodista especializado cuya trayectoria le ha situado como líder de opinión en la información de vino, turismo y gastronomía en Castilla y León. En estos encuentros, pondrán en común sus opiniones, valores y criterios. Todo ello en una serie de conversaciones, que, por primera vez en España, generan un debate serio y cargado de conocimientos por parte de las voces más autorizadas del sector: periodistas, sumilleres y diferentes profesionales de reconocido prestigio. La iniciativa ‘Las charlas del vino español’ está patrocinada por Bodega Cuatro Rayas, referente de la DO Rueda. Con el vino de calidad como pilar fundamental, la bodega se centra con este nuevo formato en el conocimiento del sector vitivinícola de la mano de expertos.

Agradecimiento a Restaurante Zalacaín

Carlos Delgado, crítico: «La mejor zona estratégica para el vino en España es Castilla y León»

El periodista especializado protagoniza la primera de ‘Las charlas del vino español’, un nuevo formato de divulgación alrededor del mundo del vino, con el patrocinio de Bodega Cuatro Rayas y dirigido por el también periodista de agroalimentación y vino Javier Pérez Andrés

La Seca (Valladolid), junio de 2019.- Carlos Delgado, crítico de vinos del periódico ‘El País’, es el primer invitado de ‘Las charlas del vino español’, un novedoso formato de divulgación en el que expertos del sector vitivinícola compartirán conversaciones que giran en torno al vino y a la revolución que este ha experimentado en los últimos años. Este contenido que apuesta por las nuevas tecnologías y las RRSS para su difusión, patrocinado por Bodega Cuatro Rayas, contará con capítulos de 30 minutos que se emitirán completos en Youtube, en los que se mostrará la reunión de estos grandes prescriptores del vino en España con Javier Pérez Andrés, periodista especializado cuya trayectoria le ha situado como líder de opinión en la información de vino, turismo y gastronomía.

Resumen de la entrevista con subtítulos en inglés

Entrevista completa

En estos encuentros pondrán en común sus opiniones, valores y criterios. Todo ello en una serie de conversaciones, que, por primera vez, generan un debate serio y cargado de conocimientos por parte de las voces más autorizadas del sector: periodistas, sumilleres y diferentes profesionales de reconocido prestigio. Espacio Primavera 9, en el corazón de Madrid, es el escenario de la primera de estas charlas, mantenida con el periodista Carlos Delgado. Delgado reflexiona en esta conversación sobre el vino en nuestro país, tanto en lo referente a su historia como a su evolución. Además, el periodista aboga por la puesta en marcha de cambios en la manera de entender y disfrutar el vino, con propuestas como la importancia de fomentar la educación sensorial desde la infancia. Por lo que respecta a la situación actual, Delgado se ha mostrado categórico, asegurando que “la mejor zona estratégicamente hablando para el vino en España es la comunidad de Castilla y León”.

Como cierre de cada charla los invitados y Pérez Andrés disfrutan de mesa y mantel en restaurantes de renombre donde se marida Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Cuvée, un Verdejo de colección de distribución exclusiva en hostelería y las mejores vinotecas. En el caso de la conversación de Javiér Pérez Andrés y Carlos Delgado la comida ha tenido lugar en el reputado restaurante vinoteca madrileño García de la Navarra.

Crítico enológico de referencia: 25 años en El País
La relevancia de Carlos Delgado en el sector se ve avalada por su amplia trayectoria en prensa especializada, tras más de 25 años como crítico enológico del diario El País. Además, es autor de libros como ‘Cien recetas magistrales’, ‘La cocina de los grandes chefs’, ‘El libro del vino’ o, más recientemente, el ‘Manual del Santo Bebedor’. También ha sido creador y comisario de eventos tan significativos como Vinoble, Sicer, TopWineSpain, La Calle de Baco o EspaiPriorat.

Apoyo a la cultura del vino
La iniciativa ‘Las charlas del vino español’ está patrocinada por Bodega Cuatro Rayas, una cooperativa referencia del mundo vitivinícola español y estandarte de la DO Rueda. Con el vino de calidad como pilar fundamental, la bodega se centra con este nuevo formato en el conocimiento del sector vitivinícola de la mano de los mayores expertos a nivel nacional.

Agradecimiento a Espacio Primavera 9 y a Restaurante Vinoteca García de la Navarra

Víctor Fernández: “Como el vino, soy un jugador que con los años he ido jugando mejor”

Víctor Fernández, icono de la afición del Real Valladolid, charla con Benjamín del pasado y presente del Pucela. Un ‘brindis al gol’ por el equipo y la ciudad de sus amores.

“Valladolid para mí lo ha sido todo y eso ha hecho que me quede aquí a vivir”. Así, a bote pronto, Víctor Fernández manda al fondo de la red el primer centro de Benjamín. Compañeros en la banda del José Zorrilla, coincidieron en una de las etapas más célebres del Real Valladolid, el ‘EuroPucela’ de Cantatore. “Cuando yo llegué en el 96, se juntó el míster, un muy buen equipo y una afición (que se ha vuelto a ver este año con el ascenso) que hacía años que no se veía”, recuerda Víctor, que comparte anécdotas de vestuario con otro mítico blanquivioleta como Benjamín Zarandona. Varios años después, ambos aprovechan la oportunidad de hacer un ‘brindis al gol’ con Verdejo Cuatro Rayas en la taberna La Tasquita y recordar viejos tiempos. Muy buenos tiempos.

Víctor y Benjamín conversan acompañados del Verdejo de Cuatro Rayas y las célebres tapas de La Tasquita.

“Fuimos capaces de ganar a cualquiera. Venía el Barcelona, venía el Valencia… daba igual el equipo que viniera que en casa les pasábamos por encima”, continúa Víctor. Benjamín le tira la pared con “el 3-1 que hacemos al Barcelona… que da la casualidad de que Ronaldo, que es el presidente ahora mismo, nos mete el primer gol…” y Víctor la devuelve al primer toque: “Le dimos la vuelta jugando muy bien al fútbol, recuerdo tener muchas ocasiones de gol”. El que fuera canterano del Real Madrid rememora aquella etapa en Zorrilla como “cuatro años maravillosos en los que llego a ser internacional”. Y es que su actuación con el Real Valladolid le valió la llamada de José Antonio Camacho para debutar con la Selección Española, en la que entra al campo sustituyendo a Luis Enrique, actual seleccionador del combinado nacional. Fue un 23 de febrero de 2000 y siempre lo guardará en su memoria.

De la capital del Pisuerga da el paso al Villarreal, club que conoce desde dentro, que le marcó y que se enfrentará próximamente al Real Valladolid: “Es muy distinto a lo que había [haciendo referencia a su etapa como jugador allí). Es un equipo que está por encima del resto, quitando a Madrid, Barça, Atlético de Madrid, ahí está… es un equipo con muchísimo talento”.

Años más tarde, vuelve a casa, a Valladolid. “El año del ascenso con Mendilibiar seguramente fue mi mejor temporada personal. […] Creo que soy un jugador que con el paso de los años he ido jugando mejor”. “¡Como el vino!”, apunta Benjamín, gesto que comparte Víctor de forma cómplice. En sus propias palabras: “disfruto mucho de la gastronomía y el vino de Valladolid”. ¡Salud!

Puedes ver el vídeo completo en el canal de Youtube de Bodega Cuatro Rayas: www.youtube.com/watch?v=ssrAW4rlCJE&t=2s.

Brindis al gol
Bodega Cuatro Rayas crea este espacio dentro su patrocinio del Real Valladolid. Constituye un punto de encuentro para los amantes del fútbol en general y del Real Valladolid en particular. Fresco y desenfadado, busca trasladar el lado humano de un deporte que apasiona a millones de personas de todo el mundo. Víctor es el segundo invitado de Benjamín, que actúa como maestro de ceremonias. Próximamente, nuevas figuras públicas charlarán con él para compartir sus anécdotas y curiosidades. Rostros conocidos del mundo del deporte, los medios de comunicación, el espectáculo… ¿Quién será el siguiente en hacer un ‘brindis al gol’ con Cuatro Rayas?

Descarga Fotos: https://we.tl/t-Z0SNbrcMnO
Descarga Vídeo HD: https://we.tl/t-DHNsYsEQiu

Una cepa de Cuatro Rayas en los jardines de la Zarzuela

Sucedió a mediados del mes de abril del año 2010. La bodega cooperativa Cuatro Rayas se encontraba inmersa en las celebraciones de su 75 aniversario, motivo más que justificado para que fuera recibida en audiencia por el –entonces- príncipe Felipe en el Palacio de la Zarzuela. Sin duda, fue un momento único que nunca olvidarán los miembros de la bodega y otros invitados que encabezaron la delegación lasecana, entre ellos, su entonces presidente, Fernando Prieto; su gerente, Vicente Orihuela; responsables directos de todos los departamentos, y los presidentes de la bodega de los últimos 30 años.

De aquella visita quedaron numerosas fotos para el recuerdo, pero también las palabras de agradecimiento de don Felipe al recibir la Insignia de Oro de la bodega. No menos agradecido se mostró al recoger un segundo regalo –por cierto, bastante inusual para tales dependencias palaciegas- que fue una cepa de la variedad verdejo. El mismo don Felipe aseguró entonces que el ejemplar sería inmediatamente trasplantado a los jardines de la Zarzuela, sumándose así a otras especies forestales y ornamentales de gran singularidad. Sin duda, un obsequio especialmente bien recibido, teniendo en cuenta que procede del Pago de las Cuatro Rayas, uno de los más emblemáticos de la cooperativa, donde confluyen los cuatro términos municipales de La Seca, Medina del Campo, Rueda y Rodilana. Don Felipe no solo mostró un gran interés por su origen, sino también por el lugar más adecuado para colocarla, teniendo en cuenta el tipo de suelo, insolación y aireación que pudiera necesitar una cepa de estas características.

Tampoco queremos olvidarnos, en aquella importante jornada, de la entrega a Su Alteza Real de una botella Magnum de Cuatro Rayas a cargo del desaparecido Dionisio Miguel Recio, entonces presidente del Club Balonmano Valladolid, uno de los principales equipos deportivos patrocinados por nuestra bodega. Un detalle que volvió a agradecer don Felipe interesándose, ya en el marco de una conversación mucho más distendida, por otros aspectos de la firma, como su producción, distribución, red comercial y presencia en los mercados, fundamentalmente internacionales.

Cuatro Rayas y su compromiso con el reciclaje

La bodega Cuatro Rayas acaba de adherirse al Plan Empresarial de Prevención de Residuos de Envases 2017-2019, dirigido al sector del vino y las bebidas espirituosas. La iniciativa parte de Ecovidrio, que es una entidad sin ánimo de lucro encargada de gestionar el reciclaje de todos los envases de vidrio de España. Está claro que el reciclaje es tarea de todos y un simple gesto, como el de depositar una botella en un contenedor verde, puede ayudar al conjunto de la sociedad si todos aportamos nuestro granito de arena.

La filosofía de Ecovidrio y el extraordinario trabajo que desarrollan desde hace dos décadas nos ha animado a firmar este acuerdo de colaboración, que tiene mucho que ver con el cuidado del medio ambiente y el desarrollo sostenible. La primera línea de actuación a la que nos comprometemos se refiere a la adopción de medidas de reducción del peso de los envases primarios; es decir, en nuestro caso, la utilización de botellas más ligeras. Otro objetivo marcado tiene que ver con el peso de envases terciarios, en virtud del cual se reducirá el micraje del film estirable (para la paletización) y /o retráctil (para agrupar envases primarios); es decir, el plástico que envuelve los palés tendrá menos espesor, aunque mejorará sus propiedades elásticas.

Otro de los compromisos de Cuatro Rayas con Ecovidrio se refiere al aumento del porcentaje del material reciclado usado en nuestra bodega, y no solo de los envases, sino también de los embalajes de cartón. Esto último se refiere a las cajas genéricas de la bodega Cuatro Rayas, e incluso a los separadores del interior, que ya se están utilizando con material reciclado desde la adhesión al plan.

Como podéis comprobar, Cuatro Rayas aporta también su grano de arena en materia de reciclaje comprometiéndose con la sostenibilidad. Lo hacemos convencidos y estamos seguros de que el proyecto muy pronto crecerá con la ayuda y la responsabilidad de todos.

 

Control de parcelas por satélite: precisión en la viña y calidad en los vinos

La bodega Cuatro Rayas ha puesto en marcha un proyecto de colaboración con el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) para hacer un seguimiento de parcelas muy determinadas de nuestros socios viticultores. Todas ellas tienen un denominador común: el vigor del viñedo. No siempre es igual, por eso se diferencia en tres niveles: alto, medio y bajo. Este proyecto es muy preciso a la hora de determinar esta característica, porque contamos con la ventaja de que las parcelas han sido identificadas a través de imágenes tomadas por satélite. De este modo, se puede observar la evolución del viñedo con bastante detalle, algo muy importante para cualquier trabajo que se realice a pie de campo.

Una vez identificadas las parcelas, el proyecto contempla el establecimiento de dos grupos de trabajo para realizar el seguimiento de las mismas: por un lado, el conformado por el equipo técnico del Itacyl y, por otro, el del equipo técnico y de enología de la bodega Cuatro Rayas. Ambos grupos de profesionales realizan las mismas tareas, tanto en el viñedo, como en el laboratorio. Incluye la toma de muestras, la vendimia de la uva e incluso el análisis del material y la elaboración posterior del vino. Es decir, se aborda todo el proceso completo, de la cepa al vino, pero de forma separada y teniendo en cuenta el vigor de las parcelas. La única diferencia es que, mientras que el trabajo de la Administración trabaja con cantidades pequeñas, la bodega aplica los mismos criterios de muestreo, pero elabora a gran escala.

Lo interesante de este trabajo es el contraste de los resultados de ambos equipos sobre el mismo muestreo. Aún es pronto para dar a conocer ninguno, pues el proyecto de colaboración comprende dos años, pero la intención de este pormenorizado trabajo es extraer conclusiones que nos permitan mejorar la calidad futura de los vinos. La realización de catas verticales arrojará, en el futuro, resultados que se tendrán en cuenta y que influirán incluso en la organización de las vendimias.

El Vermú de La Seca: ‘61’ Vermouth

Bienvenida sea la moda del vermú o vermouth, como –casi- un acto social que reúne a familia y amigos antes de una comida. Aquí funcionó muy bien entre la década de los 60 y finales de los 80, aunque luego esta costumbre languideció. Los bares y cafeterías se llenaban de gentes a la hora del vermú, para tomarlo con toda su liturgia, servido con sifón, al gusto, con rodaja de limón y una aceituna.

Hoy os queremos hablar del Vermouth 61 de Cuatro Rayas. Por primera vez, un vino de uva verdejo entra a formar parte de la composición de una de las bebidas de moda: el vermú. Y lo hace de forma contundente. La misma Bodega Cuatro Rayas así lo cuenta a la hora de dar a conocer su novedad en esta campaña: está elaborado con una base de vino 100% de uva verdejo. Además, la bodega de La Seca ha elegido una de las marcas más emblemáticas, pues es la primera que embotelló la ahora conocida como Bodega Cuatro Rayas en la década de los años 50 del siglo pasado. De ahí que el ‘61’ se convierta en el primer vermouth disponible en el mercado, que reivindica sus raíces de verdejo; un vino blanco que, macerado con una cuidada selección de botánicos, dan como resultado un vermouth con tono caoba y aroma a monte bajo.

El enólogo Roberto L. Tello, del equipo técnico de la bodega y profesional volcado en sacar lo mejor de esta variedad de uva en los vinos que elabora, ha sido el encargado de dar a luz un producto que aúna modernidad y tradición. De hecho, la marca 61 es la que todavía lleva en la actualidad su vino con más solera, el Dorado, un generoso que es testimonio histórico de las elaboraciones amparadas por la D.O. Rueda.

’61 vermouth’ viste botella jerezana para reivindicar su personalidad vinícola. Está elaborado con 100% verdejo y es fruto del coupage de vino fermentado en barrica criado sobre lías y otro tanto de verdejo joven. El objetivo es que el resultado, macerado con una selección de botánicos, exprese y respete el carácter de la uva. La mezcla del verdejo, junto a las esencias de los botánicos, ofrecen un color caoba con reflejos ambarinos y un aroma intenso, donde predomina el monte bajo, el hinojo y la flor de saúco, con toques de tomillo y romero, tan característicos de la variedad verdejo. Boca equilibrada con un final amargo, agradable y largo, dejando los recuerdos balsámicos encontrados en nariz.

¡Bienvenido, Cuatro Rayas Verdejo 2017!

Ya está en la calle: el blanco Cuatro Rayas Verdejo de la añada de 2017 ha empezado a descorcharse. La primera semana de diciembre del año que acabamos de despedir ha recibido, por todo lo alto, a uno de los vinos de mayor personalidad de nuestra bodega. La botella, el corcho y la cápsula que lo cierra han puesto el punto y final a un largo proceso que empezó cuando terminó la anterior cosecha de uva, en el otoño de 2016. Después llegó el invierno y la poda, aparecieron las primeras yemas, luego las hojas y más tarde los primeros botones. Llegaron las bayas, los racimos, el envero y las maduraciones. Y, de nuevo, la vendimia: la de la añada de 2017. El fruto de la vid que hoy tenemos la oportunidad de llevarnos a los labios procede de aquí.

Muchos nos preguntan por la calidad de la uva verdejo que ha hecho posible este nuevo vino y no podemos decir más con menos palabras: su calidad es excepcional. Lo confirma la enóloga Elena Martín Oyagüe, responsable de la elaboración del vino, y lo reafirman los consumidores que han tenido ocasión de probar esta primicia. Elena explica que el proceso de elaboración se inició con las fermentaciones en ‘inox’ en torno a quince grados –y durante 21 días-, aunque anteriormente la uva se había macerado en prensa para extraer los aromas.

El resultado es un vino para quitarse el sombrero. Las notas de cata nos descubren, en la fase visual, un color amarillo pálido con reflejos verdosos, brillante. En nariz es potente, con fruta blanca tropical y fondos de fruta cítrica. En boca es extraordinariamente fresco. Intenso y con buena acidez, en retronasal se manifiesta mucha fruta blanca y un característico fondo de hinojo. Como siempre, es aconsejable degustarlo a una temperatura óptima. Armoniza de maravilla con cualquier tipo de plato, producto o receta, aunque es ideal servirlo acompañado de aperitivos, pescados y mariscos. ¡Salud!

Las levaduras autóctonas de Bodega Cuatro Rayas

No siempre es fácil entender algunos términos relacionados con el proceso de elaboración del vino. Es frecuente escuchar hablar de las levaduras, que no son otra cosa que hongos microscópicos, encargados de realizar la fermentación alcohólica cuando entran en contacto con el mosto. Este es un proceso fundamental en la elaboración del vino. Pero no todas las levaduras son iguales: hay multitud de géneros y especies. En esta ocasión, nos centraremos en las levaduras autóctonas, es decir, aquellas que se encuentran en la uva de forma natural, sin intervención de la mano del hombre.

Pero vayamos por partes. Las levaduras comerciales son aquellas seleccionadas por laboratorios, procedentes de distintas zonas del mundo, que se presentan como productos deshidratados para añadir al mosto. Pero las levaduras autóctonas son otra cosa completamente diferente y con el siguiente ejemplo podéis imaginar cómo se consiguen: si nos acercamos a un viñedo y estrujamos un racimo de uvas para obtener el mosto -y este mosto lo dejamos en un recipiente-, al cabo de unos días se producirá la fermentación espontánea de ese mosto gracias a la acción de multitud de levaduras que se encuentran adheridas a la piel de la uva. Ahí están las levaduras autóctonas.

Cada región, incluso cada viñedo, tiene sus propias levaduras autóctonas. Son fundamentales porque, al realizar la fermentación alcohólica, transmiten al vino producido su propio carácter diferencial. Esto forma parte de lo que llamamos ‘terroir’, que diferencia a ese vino de otros vinos producidos, incluso, con la misma variedad. Sin embargo, el vino así elaborado no todos los años se comporta de la misma manera, pues no siempre intervienen las mismas levaduras porque el contenido de la denominada ‘flora microbiana’ depende de condiciones climáticas, medioambientales y del uso de fitosanitarios; incluso muchas de esas levaduras no son capaces de terminar la fermentación alcohólica o transmiten al vino olores y sabores no deseados. Por esta razón, la mayoría de las bodegas utilizan levaduras comerciales para realizar la fermentación alcohólica controlada.

En el caso de la Bodega Cuatro Rayas, llevamos desde la añada 2012 realizando un proceso de selección de levaduras autóctonas propias, un proyecto desarrollado con el apoyo de la firma LEW 2050, compañía ligada a la Universidad de Navarra. De esto se encarga el Departamento de Enología de la Bodega Cuatro Rayas, para que, de entre todas las levaduras de fermentación espontánea, podamos seleccionar las más adecuadas, que transmitan a nuestros vinos el carácter personal de los propios viñedos de la zona. De esta forma, utilizando nuestras propias levaduras, elaboramos vinos con carácter y tipicidad diferenciada.