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Viñedos Centenarios, patrimonio histórico y humano de la bodega

Más allá del valor sentimental, una antigua fotografía proporciona información extraordinariamente valiosa. A pesar de que el paso del tiempo la haya deteriorado o de la escasa calidad de la imagen, lo cierto es que contemplar un destello del pasado de esta naturaleza es como acariciar un pequeño tesoro. La que hoy os queremos enseñar fue captada hace casi 80 años en el mismo lugar en el que hoy conversan los protagonistas del siguiente vídeo, José Martín del Campo, director técnico de viñedo de Cuatro Rayas, y dos de los socios de la bodega, Carlos Gómez Sanz y Alfredo Barreras Agüero. Los dos últimos tienen mucho que ver con la imagen, pues algunos familiares muy directos aparecen en el retrato en blanco y negro. Se trata de una antigua escena de vendimia, donde posan niños, padres, tíos y abuelos, junto a los animales de carga, los cestos, los carros y generosos racimos de uva. Han pasado 80 años, pero las viñas estaban allí desde mucho tiempo antes.

 

Este retrato coral sale hoy del álbum familiar para convertirse en una fuente documental, pues las viñas que aparecen en la imagen son las mismas que se conservan hoy en el pago, donde están sentados nuestros tres invitados, en el término segoviano de Aldeanueva del Codonal. Precisamente, esta es la zona que conserva una mayor cantidad de viñedo centenario, pues muchos pueblos limítrofes lo arrancaron. Siempre se conoció el lugar como ‘la zona de las viñas viejas’ y, aunque solo se conserva esta pequeña parcela, el viñedo llegaba hasta los pinares que hoy ocupan el fondo de la panorámica. Bodega Cuatro Rayas tiene viñedo centenario en ese entorno, de las que 10 hectáreas son prefiloxéricas, viñas sin portainjertos. Los socios de la bodega tienen, asimismo, una amplia extensión de viñedos allí cuya plantación se calcula hace 80 años. Es decir, la extraordinaria riqueza que atesoran algunos socios de la Bodega Cuatro Rayas, que decidieron conservar el viñedo de las pequeñas parcelas que plantaron sus antepasados. Son auténticos tesoros escondidos y sus uvas, el fruto más codiciado. Hoy, las cepas se miman con el mismo cariño que se ofrece a un anciano porque de ellas nace un fruto escaso, pero de extraordinaria calidad.

También nos hemos llevado a la finca los dos vinos que se elaboran con las uvas centenarias de este tipo de parcelas. Nuestros invitados sostienen con sus manos dos joyas de la Bodega Cuatro Rayas: Amador Díez (Verdejo Cuvée) de la añada de 2015 y Cuatro Rayas Viñedos Centenarios, un blanco verdejo de la añada de 2016. De la antigua fotografía a los modernos vinos solo han pasado 80 ciclos vegetativos… y los que quedan por vendimiar, racimo a racimo.

Un ‘vino 10’ para un hombre excepcional

La Seca, Valladolid (España). Bodega Cuatro Rayas acaba de alumbrar un nuevo gran vino que está llamado a hacerse un hueco entre los blancos de mayor prestigio de España. Tan grande como el hombre que figura en su etiqueta: Amador Diez De Íscar, el que fuera presidente de la bodega durante 21 años. ‘Amador Diez’, la marca que figura en la singular etiqueta confeccionada con madera, procede de uvas de los viñedos más viejos de Cuatro Rayas, en concreto de una selección realizada en parte de las mejores 10 hectáreas prefiloxéricas con más de 100 años situadas en Aldeanueva del Codonal (Segovia). Se trata del producto más artesanal y exclusivo de la Denominación de Origen Rueda y por tanto de la bodega fundada en 1935.

AMADOR DIEZ

Vendimiadas a mano y seleccionadas con esmerado cuidado, la botella es ya una realidad tras pasar un periodo de fermentación en barricas nuevas de 600 litros de roble francés, con bâtonnage durante ocho meses. Cabe destacar su elaboración con levaduras autóctonas propias de la bodega, algo único y al margen de las elaboraciones más comerciales y conocidas por los consumidores de los vinos de Rueda.

‘Amador 10’ será un vino recordado, como la extraordinaria persona que se esconde detrás de su etiqueta. Bodega Cuatro Rayas le debe muchas cosas a Diez De Íscar, una persona dotada de un extraordinario espíritu emprendedor, una visión empresarial y un carácter dialogante. Sin duda, fue el artífice del relanzamiento de la bodega- y el responsable del exitoso proceso de internacionalización y modernización que ha situado a la marca Cuatro Rayas como locomotora de la Denominación de Origen Rueda.

Con su recuerdo en la memoria y con su ejemplo vivo en el corazón de los viticultores de Rueda, Diez De Íscar nos convoca de nuevo en torno al vino, un sector al que dedicó toda su vida y que hoy le devuelve, en forma de gratitud, una pequeña parte de todo lo que hizo por la DO. ‘Amador 10’ es un vino diez inspirado en un hombre sobresaliente.