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Una cepa de Cuatro Rayas en los jardines de la Zarzuela

Sucedió a mediados del mes de abril del año 2010. La bodega cooperativa Cuatro Rayas se encontraba inmersa en las celebraciones de su 75 aniversario, motivo más que justificado para que fuera recibida en audiencia por el –entonces- príncipe Felipe en el Palacio de la Zarzuela. Sin duda, fue un momento único que nunca olvidarán los miembros de la bodega y otros invitados que encabezaron la delegación lasecana, entre ellos, su entonces presidente, Fernando Prieto; su gerente, Vicente Orihuela; responsables directos de todos los departamentos, y los presidentes de la bodega de los últimos 30 años.

De aquella visita quedaron numerosas fotos para el recuerdo, pero también las palabras de agradecimiento de don Felipe al recibir la Insignia de Oro de la bodega. No menos agradecido se mostró al recoger un segundo regalo –por cierto, bastante inusual para tales dependencias palaciegas- que fue una cepa de la variedad verdejo. El mismo don Felipe aseguró entonces que el ejemplar sería inmediatamente trasplantado a los jardines de la Zarzuela, sumándose así a otras especies forestales y ornamentales de gran singularidad. Sin duda, un obsequio especialmente bien recibido, teniendo en cuenta que procede del Pago de las Cuatro Rayas, uno de los más emblemáticos de la cooperativa, donde confluyen los cuatro términos municipales de La Seca, Medina del Campo, Rueda y Rodilana. Don Felipe no solo mostró un gran interés por su origen, sino también por el lugar más adecuado para colocarla, teniendo en cuenta el tipo de suelo, insolación y aireación que pudiera necesitar una cepa de estas características.

Tampoco queremos olvidarnos, en aquella importante jornada, de la entrega a Su Alteza Real de una botella Magnum de Cuatro Rayas a cargo del desaparecido Dionisio Miguel Recio, entonces presidente del Club Balonmano Valladolid, uno de los principales equipos deportivos patrocinados por nuestra bodega. Un detalle que volvió a agradecer don Felipe interesándose, ya en el marco de una conversación mucho más distendida, por otros aspectos de la firma, como su producción, distribución, red comercial y presencia en los mercados, fundamentalmente internacionales.

Cítricos y botánicos en la cata de 61 Vermouth verdejo

Hoy os presentamos la cata del ‘61 Vermouth’, una de las últimas novedades de la Bodega Cuatro Rayas creada sobre la base de un vino 100% verdejo. Lo hacemos de la mano de su creador, el enólogo Roberto L. Tello, que forma parte del equipo técnico de la cooperativa. Roberto deja muy claro que se trata de una bebida aromatizada, aunque incluye dos tipos de vinos: por un lado, un verdejo joven afrutado y, por el otro, un vino verdejo fermentado en barrica. “Esa es la base, pero hay que tener en cuenta que, para ser vermú, se necesita una mezcla hidro-alcohólica de un destilado de hierbas aromáticas”, explica. Más de 50 plantas aromáticas intervienen en la elaboración de este vermú y, en muchos casos, esta selección de botánicos interviene para potenciar a la variedad verdejo, como el hinojo, la flor de saúco, el tomillo y el romero, que ofrecen inconfundibles aromas de monte bajo.

Para la preparación del vermú utilizaremos hielo y frutas cítricas, como el pomelo o la naranja, que aportarán frescura y realzarán algunas notas propias de la variedad verdejo. En cuanto a la fase visual, el vermú luce un tono caoba con reflejos ambarinos en la capa fina. Si lo llevamos a la nariz, nos encontramos con todos los aromas típicos de nuestra variedad reina. Es muy curioso cómo afloran el romero, el tomillo, el hinojo y los cítricos. En boca tiene volumen, se manifiesta un curioso equilibrio entre los sabores dulces y amargos, aunque siempre está presente la típica acidez de la variedad blanca. Agradable y de largo posgusto en su fase final. Realmente delicioso.

Lo mejor del vermú –por cierto, el nuestro se llama 61 en honor a la primera marca de la cooperativa- es compartirlo con amigos, con un buen aperitivo o con cualquier tipo de tapeo sobre la mesa o el mostrador. Y, recordad: cuando entréis en una tienda, en un bar o en un restaurante, fijaos bien en los tonos azulados de la etiqueta y en la inconfundible botella jerezana. ¡No pidáis otro vermú y tomadlo bien frío!

La caña de azúcar ya ‘cierra’ la gama Cuatro Rayas

En alguna ocasión ya os hemos hablado del cierre de la botella, de todo el proceso que se desarrolla en torno a él y, sobre todo, de los materiales que se emplean. Junto a los tapones de corcho, los sintéticos y los naturales, ahora se suma una nueva incorporación, que cierra toda la gama de vinos Cuatro Rayas. Nos referimos al tapón elaborado con polímetros derivados de la caña de azúcar.

Este tipo de tapón novedoso ofrece cierres de alta calidad, aunque su principal ventaja tiene que ver con que ofrece un extraordinario control de la entrada de oxígeno dentro de la botella. Además de la gestión de oxígeno, otra de sus particularidades es que es el primer tapón del mundo con huella de carbono prácticamente nula para los vinos de calidad.

Otra de las ventajas de este tipo de taponado es que no aporta defectos al vino. Y, además, aporta una excelente acción mecánica en el cierre; en otras palabras, tapona muy bien y mantiene buenas condiciones de cerrado, al menos, durante cinco años. Sin duda, toda una innovación para el sector del vino que, en este caso, se beneficia de una materia prima vegetal tan extraordinaria como es la caña de azúcar. Ecológico, sostenible, innovador, de fácil extracción y con todas las garantías para la conservación del vino. Así son los nuevos tapones que cierran las botellas de vino de la Bodega Cuatro Rayas. ¿Se puede pedir más?

El Vermú de La Seca: ‘61’ Vermouth

Bienvenida sea la moda del vermú o vermouth, como –casi- un acto social que reúne a familia y amigos antes de una comida. Aquí funcionó muy bien entre la década de los 60 y finales de los 80, aunque luego esta costumbre languideció. Los bares y cafeterías se llenaban de gentes a la hora del vermú, para tomarlo con toda su liturgia, servido con sifón, al gusto, con rodaja de limón y una aceituna.

Hoy os queremos hablar del Vermouth 61 de Cuatro Rayas. Por primera vez, un vino de uva verdejo entra a formar parte de la composición de una de las bebidas de moda: el vermú. Y lo hace de forma contundente. La misma Bodega Cuatro Rayas así lo cuenta a la hora de dar a conocer su novedad en esta campaña: está elaborado con una base de vino 100% de uva verdejo. Además, la bodega de La Seca ha elegido una de las marcas más emblemáticas, pues es la primera que embotelló la ahora conocida como Bodega Cuatro Rayas en la década de los años 50 del siglo pasado. De ahí que el ‘61’ se convierta en el primer vermouth disponible en el mercado, que reivindica sus raíces de verdejo; un vino blanco que, macerado con una cuidada selección de botánicos, dan como resultado un vermouth con tono caoba y aroma a monte bajo.

El enólogo Roberto L. Tello, del equipo técnico de la bodega y profesional volcado en sacar lo mejor de esta variedad de uva en los vinos que elabora, ha sido el encargado de dar a luz un producto que aúna modernidad y tradición. De hecho, la marca 61 es la que todavía lleva en la actualidad su vino con más solera, el Dorado, un generoso que es testimonio histórico de las elaboraciones amparadas por la D.O. Rueda.

’61 vermouth’ viste botella jerezana para reivindicar su personalidad vinícola. Está elaborado con 100% verdejo y es fruto del coupage de vino fermentado en barrica criado sobre lías y otro tanto de verdejo joven. El objetivo es que el resultado, macerado con una selección de botánicos, exprese y respete el carácter de la uva. La mezcla del verdejo, junto a las esencias de los botánicos, ofrecen un color caoba con reflejos ambarinos y un aroma intenso, donde predomina el monte bajo, el hinojo y la flor de saúco, con toques de tomillo y romero, tan característicos de la variedad verdejo. Boca equilibrada con un final amargo, agradable y largo, dejando los recuerdos balsámicos encontrados en nariz.

El pincho ‘tomamuestras’ de Cuatro Rayas, ¿para qué sirve?

La toma de muestras en vendimia es un proceso fundamental antes de empezar a recoger la uva. Ya nos hemos referido a ella, explicando las características de esta tarea, que se realiza de forma manual en las parcelas, recogiendo las bayas, una a una, e identificándolas de forma precisa. Después, todas pasan al Laboratorio, donde se evalúan pormenorizadamente, analizando el peso, el grado alcohólico y la acidez. Si los parámetros son correctos, se procederá a recoger la uva de las parcelas, pues solo cuando alcanza su momento óptico, la uva debe ser recolectada.

Sin embargo, con la uva ya vendimiada, hay un último muestreo que siempre realiza la bodega antes de descargar los remolques. Hoy en día se ha convertido en un proceso fundamental y se hace sobre la totalidad de las partidas de uva que entran en la Bodega Cuatro Rayas. Esta operación es posible con la ayuda de un brazo mecánico, popularmente conocido como ‘pincho tomamuestras’.

Este brazo articulado está equipado con un tornillo sin fin que se introduce en la carga varias veces, en sentido vertical, para tomar una pequeña cantidad de uva. Con la muestra recogida, esta se introduce en un pequeño depósito que, a su vez, pasa por el refractómetro. Es decir, aquí se vuelven a analizar los parámetros relativos a alcohol probable, ph y acidez, dado que la muestra es lo suficientemente representativa de toda la carga. Los datos se almacenan, aunque una última muestra pasa al Laboratorio, donde es analizada con tecnología infrarroja, que estudia otros parámetros, como el contenido en potasio, ácido málico y los índices sanitarios, entre otros.