Archivo de la etiqueta: vino blanco

Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Sauvignon Blanc

Pocas cosas nos llenan de más satisfacción como descorchar una botella y catar el vino que contiene. Nos entusiasma observar cómo se descubre ante los sentidos, la complejidad de sus matices, su color, el aroma que desprende y cómo se comporta cuando lo llevamos a la boca. En el siguiente vídeo podéis seguir la cata del blanco Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Sauvignon Blanc.

Nos guía en la cata la enóloga Elena Martín Oyagüe, sucesora del también enólogo Ángel Calleja, con quien ha trabajado, codo a codo, durante dos décadas. Ella firma esta selección especial, elaborada con uvas procedentes de viñedos plantados en 1990 y que hoy suman cuatro hectáreas. Si tenéis la ocasión de seguir esta cata con un Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias (sauvignon blanc) delante, comprobaréis que la descripción se ajusta, perfectamente, al vino que vais a probar.

Elena conoce muy bien este vino y, entre todas sus cualidades, destaca de él su color, amarillo pálido brillante. También su nariz fresca, con aromas a frutas cítricas, hierbabuena y flores blancas. En boca se manifiestan, de nuevo, las frutas cítricas, y presenta una refrescante acidez. A la hora de armonizar, el abanico de platos y productos es tan amplio como el gusto del consumidor, pero sabemos bien que nunca defrauda si lo hacemos acompañar con pescados, mariscos, sopas y cremas frías. Deseamos que disfrutéis de este vino tanto como lo hacemos nosotros cuando descorchamos una botella. ¡Salud!

“61” Vermouth & Live Music

Bodega Cuatro Rayas ha organizado una actividad para el 4 de noviembre en la que se unen la pasión por la música y la pasión por el verdejo y que se suma a la Ruta “61 Vermouth Verdejo”, una serie de actividades programadas para promocionar el nuevo producto de Bodega Cuatro Rayas: “61” Vermouth y que ya ha cumplido varias etapas.

“61” Vermouth & Live Music

Cover Club Acústico* serán los encargados de acompañar musicalmente esta actividad donde se podrá conocer las instalaciones y disfrutar del último producto de Bodega Cuatro Rayas, “61” Vermouth en un ambiente distendido mientras descubres los secretos de elaboración del primer vermú de bodega cien por cien verdejo.

¡Anímate y ven a tomarte el 61 Vermouth acompañado de un aperitivo a base de encurtidos y alguna sorpresa más!

*Cover Club Acústico, su sonido es una mezcla de rock&roll, pop, funky, soul, swing… Siendo la base de su espectáculo un amplio repertorio de conocidos temas de los 70’s, 80’s, 90’s… interpretados con una actitud que llevan su música más allá de la simple imitación infundiéndole una enorme originalidad y energía.

 

¿Qué incluye la entrada?

Información de interés:

  • Día: 4 de noviembre de 2017 (sábado)
  • Apertura de puertas: 12.30 horas
  • Comienzo de la actividad: 13.00 horas (duración aproximada de dos horas)
  • Lugar: Tienda Bodega Cuatro Rayas
  • Precio: 12 euros por persona (plazas limitadas)

 

A tener en cuenta:

  • Sesiones disponibles: sábado, 4 de noviembre de 2017
  • Prohibida la entrada a menores de 18 años
  • Plazas limitadas, obligatorio adquirir la entrada antes de las 23:59 horas del viernes 3 de noviembre del 2017
  • Venta anticipada vía ticketea: 12 euros (i.v.a incluido)
  • El horario (apertura de puertas 12:30, comienzo del concierto 13:00 y final de la actividad 15:00) y fecha (4 de noviembre) son susceptibles de modificación acorde a las necesidades propias de la actividad por lo que es obligatorio facilitar un teléfono de contacto
  • Transporte NO incluido.
  • Una vez adquirida la entrada, no se admitirán cambios ni devoluciones, única y exclusivamente, se cambiará por otra entrada para la nueva fecha en caso de cancelación total del evento por parte de la organización.
  • La imposibilidad del COMPRADOR de asistir a la actividad por causas ajenas a Bodega Cuatro Rayas y/o el error al realizar la adquisición o no haber observado el cambio de fecha u horario, no serán motivos válidos para solicitar la devolución del importe del precio de las entradas.

 

 

 

 

El pincho ‘tomamuestras’ de Cuatro Rayas, ¿para qué sirve?

La toma de muestras en vendimia es un proceso fundamental antes de empezar a recoger la uva. Ya nos hemos referido a ella, explicando las características de esta tarea, que se realiza de forma manual en las parcelas, recogiendo las bayas, una a una, e identificándolas de forma precisa. Después, todas pasan al Laboratorio, donde se evalúan pormenorizadamente, analizando el peso, el grado alcohólico y la acidez. Si los parámetros son correctos, se procederá a recoger la uva de las parcelas, pues solo cuando alcanza su momento óptico, la uva debe ser recolectada.

Sin embargo, con la uva ya vendimiada, hay un último muestreo que siempre realiza la bodega antes de descargar los remolques. Hoy en día se ha convertido en un proceso fundamental y se hace sobre la totalidad de las partidas de uva que entran en la Bodega Cuatro Rayas. Esta operación es posible con la ayuda de un brazo mecánico, popularmente conocido como ‘pincho tomamuestras’.

Este brazo articulado está equipado con un tornillo sin fin que se introduce en la carga varias veces, en sentido vertical, para tomar una pequeña cantidad de uva. Con la muestra recogida, esta se introduce en un pequeño depósito que, a su vez, pasa por el refractómetro. Es decir, aquí se vuelven a analizar los parámetros relativos a alcohol probable, ph y acidez, dado que la muestra es lo suficientemente representativa de toda la carga. Los datos se almacenan, aunque una última muestra pasa al Laboratorio, donde es analizada con tecnología infrarroja, que estudia otros parámetros, como el contenido en potasio, ácido málico y los índices sanitarios, entre otros.

 

Toma de muestras: del envero al final de la vendimia

Es uno de los procesos más importantes antes de iniciar la vendimia, pues determinará en qué momento podemos empezar a recoger la uva. Nos referimos a la toma de muestras, que siempre se hace a pie de parcela. El muestreo es fundamental para conocer el estado del viñedo antes de empezar a vendimiarlo. Si una uva no está madura, esto repercutirá en la calidad de los futuros vinos, por eso son tan importantes los controles en el viñedo justo antes de vendimiar.


De esta importante tarea se encarga el equipo técnico de viñedo de la Bodega Cuatro Rayas. Por lo general, suelen utilizar patrones de muestreo establecidos para que haya repeticiones y para que todas ellas se hagan en los mismos lugares. Es decir, en el mismo pago, en los mismos líneos y, casi, en torno a las mismas cepas.

Es importante saber que las muestras se toman al azar, pero el resultado del análisis nos proporcionará los mismos resultados que si la parcela se analizara al completo. Este proceso se realiza, de forma permanente, desde el envero (por lo general, a mediados de agosto) hasta el final de la vendimia. Y, en el caso de la Bodega Cuatro Rayas, se recogen muestras de casi la totalidad de las 2.300 hectáreas de cultivo de nuestros socios cooperativistas. Una vez recogidas y perfectamente identificadas, las muestras se trasladan inmediatamente al Laboratorio de la Bodega Cuatro Rayas.

Con las uvas en el Laboratorio, en primer lugar se procede a pesar las bayas. A continuación, se trituran, con lo que obtenemos el mosto, del que se analizará la acidez y el alcohol probable. Si los análisis alcanzan los parámetros deseados, los resultados se envían al Departamento de Viñedo, que empezará a organizar la recogida de la uva de las parcelas que han recibido el visto bueno… y en el menor tiempo posible.

La vendimia manual en Cuatro Rayas

Cuando llega la vendimia, todo el engranaje de una bodega se pone en marcha. A pleno rendimiento trabajan tractores, remolques, tolvas de recepción, máquinas y todo el personal técnico de la bodega. También ejercen una labor fundamental los vendimiadores pues, aunque casi la totalidad del viñedo de Cuatro Rayas se vendimia de forma mecanizada, los que están plantados en vaso exigen la recogida de forma manual.

Hoy nos hemos acercado al viñedo de los hermanos Ignacio y Jacinto Martín, situado en el Pago Bodeguilla de Serrada (Valladolid). Ambos son socios viticultores de Cuatro Rayas y estos días las cuadrillas de vendimiadores se emplean a fondo para recoger la uva. El proceso es completamente manual. Los cestos y cuévanos de antaño hoy dan paso a las cajas, donde se depositan los racimos recién cortados, de uno a uno, descartando los dañados. El proceso exige una cierta delicadeza y una cierta destreza en el manejo, que a veces roza la pura artesanía, desde el corte con la tijera hasta su depósito en las cajas. Una vez llenas, las cajas se conducen a los remolques, que trasladarán la carga a la bodega en el menor tiempo posible. De este modo, se preservará al máximo la temperatura y la calidad de la uva.

La conversación con Jacinto Martín nos permite recordar lo distintas que eran las vendimias de antaño, cuando todo –absolutamente todo- se recogía a mano. Poco tenía que ver con la actividad económica que hoy genera la venta y elaboración del vino: sencillamente, la vendimia era una fiesta que se celebraba por todo lo alto y tenía un carácter familiar. Difícil de olvidar la estampa de los majuelos, llenos de niños, ancianos, personas de todas las edades, vecinos de los pueblos del entorno, animales de carga, carros, cestos de uva…

Con el paso del tiempo llegaron los primeros cambios y la mecanización convirtió la vendimia en algo completamente distinto. Las primeras máquinas llegaron a la zona en la década de los 80 del siglo pasado, provenientes de Francia. Aunque los viticultores las veían con cierto recelo, muy pronto pudieron comprobar sus ventajas: recogían la uva a gran velocidad y ahorraban muchos costes, sobre todo los relacionados con la mano de obra. Sin embargo, a pesar de la mecanización, viñedos en vaso tan valiosos como los que conservan algunos socios de la bodega Cuatro Rayas bien merecen el cuidado y la atención de la mano del hombre, en primera persona.

Puedes ver el vídeo haciendo click aquí

Prensas: de la viga romana a la atmósfera sin oxígeno

Pocos utensilios han contribuido, de forma tan eficaz, al desarrollo de los procesos del vino como las prensas. Aunque las modernas bodegas ya no utilizan prensas romanas, lo que sí perdura es su concepto. Las vigas de madera han dado paso a materiales más modernos y la fuerza humana ya no es necesaria para poner en marcha el proceso de prensado. Mucho ha llovido entre la viga romana y los modernos sistemas de prensado. En el caso de la Bodega Cuatro Rayas, precisamente la parcela tecnológica siempre ha priorizado estar dotado de los mejores sistema tecnológico al servicio de los procesos del vino.

En este contexto, hoy os hablamos del sistema de prensado ‘inertis’, que trabaja en una atmósfera con ausencia de oxígeno con el objetivo de proteger al mosto durante el prensado. De este modo, se impide el desarrollo de las oxidaciones, con las consiguientes pérdidas de aromas en los mostos, claves para la calidad de nuestros futuros vinos blancos. Se trata, sin ninguna duda, de uno de los procesos más delicados de la uva antes de iniciar el largo proceso antes de convertirse en vino. Además, en nuestro caso, las prensas ‘inertis’ son ecológicas, pues consumen muy poca energía y consiguen reprocesar el nitrógeno que se genera durante cada proceso. Esta prensa, que utilizamos en la Bodega Cuatro Rayas, forma parte del equipamiento tecnológico más avanzado de la bodega. Sin duda, un nuevo ejemplo de tecnología puntera al servicio de la calidad y de los vinos del siglo XXI.

De racimo a raspón

En alguna ocasión os hemos hablado de las ventajas de la vendimia mecanizada. Sus beneficios están relacionados con el ahorro de tiempo, los costes de recolección, una mayor precisión y la mejora en la calidad de la uva. Como os podéis imaginar, convertir el racimo en raspón en un tiempo récord y con todas las garantías es otra de las grandes ventajas de la práctica mecanizada. Si alguna vez os habéis preguntado cómo se despoja el grano de su ‘esqueleto’, os sacamos de dudas de inmediato. Como ya sabéis, la máquina de vendimiar ejecuta su trabajo a medida que avanza por cada liño. Va provista de una especie de ‘vareadora’, que sacude enérgicamente los racimos. Gracias a los movimientos vibratorios, la uva se desprende fácilmente del racimo y cae dentro de una cita transportadora que está alojada dentro de la máquina. Es tan efectiva esta práctica, que el 80% del racimo -vacío, claro está- se queda en la planta.

Pero, ¿qué pasa con el raspón que, irremediablemente, entra en la máquina? De eso se encarga una despalilladora interna que está alojada dentro de la máquina. Es tan efectiva, que consigue eliminarlo de forma inmediata antes de que la uva pase a la tolva. De este modo, la uva se despoja completamente del raspón y evita que cualquier elemento extraño pase a la prensa e impregne al mosto amargores indeseados. Como os podéis imaginar, el despalillado es un proceso esencial. Además, no solo libera a la uva del raspón, sino también de otros muchos restos herbáceos, como hojas y pequeños sarmientos.

En el caso de Bodega Cuatro Rayas, otra de las ventajas de despalillar de forma mecanizada es que se hace a pie de campo, así nos aseguramos que la uva que entra en la bodega está completamente libre de residuos. No obstante, todo el proceso que os hemos explicado culmina con una última revisión en bodega, una vez que el remolque entra con la carga de uva.

Cuatro Rayas Wild Experience Catas Nocturnas

Las noches de los viernes podrás descubrir todos los secretos del vino en un entorno inigualable, las instalaciones de Bodega Cuatro Rayas en La Seca (Valladolid), un espacio construido en 1935 que aúna tradición y modernidad, como los blancos y tintos que allí se elaboran.

Seréis recibidos con verdejo bien fresquito y a continuación recorreréis las instalaciones. Después, en la sala de experiencias de la bodega tendrá lugar una cata maridada de 4 de nuestros vinos: Cuatro Rayas Verdejo, Cuatro Rayas Verdejo Ecológico, Cuatro Rayas Tinto Ecológico y Dolce Bianco, todos ellos acompañados por 4 tapas que os sorprenderán…

¡Os esperamos!

  • CUÁNDO: viernes 14, 21, y 28 de julio y 11 de agosto
  • DÓNDE: Bodega Cuatro Rayas (Ctra. Rodilana s/n, La Seca, 47491, Valladolid)
  • HORA DE COMIENZO: 21.30 horas (aprox.)
  • HORA DE FINALIZACIÓN: 23.30 horas (aprox.)
  • PRECIO: 19’80€ por persona (gastos de gestión incluidos)

COMPRA YA TU ENTRADA AQUÍ

Más información en el teléfono 647 740 517 y en el email enoturismo@cuatrorayas.es poniendo en el asunto WILD EXPERIENCE VIERNES + DÍA PREVISTO DE VISITA

*PLAZAS LIMITADAS
**OBLIGATORIO RESERVA PREVIA
***LA EMPRESA SE RESERVA EL DERECHO DE CANCELACIÓN DE LA ACTIVIDAD SIEMPRE QUE NO SE LLEGUE A UN MÍNIMO DE 8 PARTICIPANTES
****TRANSPORTE NO INCLUIDO
*****SI ERES ALÉRGICO A ALGÚN ALIMENTO INFORMANOS MANDANDO UN EMAIL A enoturismo@cuatrorayas.es y buscaremos alguna solución para que puedas disfrutar de tu Cuatro Rayas Wild Experience

 

Las levaduras autóctonas de Bodega Cuatro Rayas

No siempre es fácil entender algunos términos relacionados con el proceso de elaboración del vino. Es frecuente escuchar hablar de las levaduras, que no son otra cosa que hongos microscópicos, encargados de realizar la fermentación alcohólica cuando entran en contacto con el mosto. Este es un proceso fundamental en la elaboración del vino. Pero no todas las levaduras son iguales: hay multitud de géneros y especies. En esta ocasión, nos centraremos en las levaduras autóctonas, es decir, aquellas que se encuentran en la uva de forma natural, sin intervención de la mano del hombre.

Pero vayamos por partes. Las levaduras comerciales son aquellas seleccionadas por laboratorios, procedentes de distintas zonas del mundo, que se presentan como productos deshidratados para añadir al mosto. Pero las levaduras autóctonas son otra cosa completamente diferente y con el siguiente ejemplo podéis imaginar cómo se consiguen: si nos acercamos a un viñedo y estrujamos un racimo de uvas para obtener el mosto -y este mosto lo dejamos en un recipiente-, al cabo de unos días se producirá la fermentación espontánea de ese mosto gracias a la acción de multitud de levaduras que se encuentran adheridas a la piel de la uva. Ahí están las levaduras autóctonas.

Cada región, incluso cada viñedo, tiene sus propias levaduras autóctonas. Son fundamentales porque, al realizar la fermentación alcohólica, transmiten al vino producido su propio carácter diferencial. Esto forma parte de lo que llamamos ‘terroir’, que diferencia a ese vino de otros vinos producidos, incluso, con la misma variedad. Sin embargo, el vino así elaborado no todos los años se comporta de la misma manera, pues no siempre intervienen las mismas levaduras porque el contenido de la denominada ‘flora microbiana’ depende de condiciones climáticas, medioambientales y del uso de fitosanitarios; incluso muchas de esas levaduras no son capaces de terminar la fermentación alcohólica o transmiten al vino olores y sabores no deseados. Por esta razón, la mayoría de las bodegas utilizan levaduras comerciales para realizar la fermentación alcohólica controlada.

En el caso de la Bodega Cuatro Rayas, llevamos desde la añada 2012 realizando un proceso de selección de levaduras autóctonas propias, un proyecto desarrollado con el apoyo de la firma LEW 2050, compañía ligada a la Universidad de Navarra. De esto se encarga el Departamento de Enología de la Bodega Cuatro Rayas, para que, de entre todas las levaduras de fermentación espontánea, podamos seleccionar las más adecuadas, que transmitan a nuestros vinos el carácter personal de los propios viñedos de la zona. De esta forma, utilizando nuestras propias levaduras, elaboramos vinos con carácter y tipicidad diferenciada.

Cuatro Rayas sauvignon blanc 2016: sinfonía de flores blancas

Nadie pone en duda que la uva, la cepa de la que procede y el propio viticultor conforman uno de los ‘equipos’ más sólidos de una bodega. Si el equipo está bien formado, es imbatible, y garantiza el éxito del futuro vino. Está claro que ningún esfuerzo tendría sentido si el consumidor final no se sintiera satisfecho cuando llega el primer sorbo a sus labios. Hablamos del viticultor, pero también del bodeguero, el enólogo, el comercial, el distribuidor y tantos profesionales más. ¿Hay mayor satisfacción que nuestro vino sea recomendado por un sumiller, elegido por un cliente en su aperitivo o bien puntuado por un prescriptor especializado? Cada vez que sale un vino nuevo, nuestra bodega está en el punto de mira. Las nuevas añadas se someten a examen y tienen que dar la cara.

El año 2017 ya ha echado a andar y, con él, las nuevas añadas de la vendimia de 2016. Uno de los vinos más madrugadores es el Cuatro Rayas sauvignon blanc, resultado de la uva de esta variedad, repartida entre los términos vallisoletanos de Serrada, La Seca y Rueda. En total, 120 hectáreas en espaldera y con recogida en vendimia nocturna. En la copa se descubren todas sus virtudes: aromas de intensidad media-alta con matices florales (flores blancas, notas violetas) y toques tropicales; fondos herbáceos intensos con notas a hierbabuena; acidez destacada, ligereza en boca, muy cítrico…

El proceso de elaboración de este vino sigue los mismos parámetros que el verdejo. Una vez que la uva entra en la bodega, se realiza una maceración pelicular en frío durante cinco horas. A continuación se hace un prensado ligero eligiendo únicamente mosto yema. Después se limpia el mosto mediante desfangado estático. A continuación, fermenta durante 15-20 días, utilizando levaduras seleccionadas. Trasiego y paso por lías para conseguir mayor volumen rematan todo el proceso hasta llegar al embotellado. Cuatro Rayas sauvignon 2016: un vino singular a la altura del paladar más exigente. Ya está en la calle. No seas el último en probarlo.