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Cuatro Rayas y su compromiso con el reciclaje

La bodega Cuatro Rayas acaba de adherirse al Plan Empresarial de Prevención de Residuos de Envases 2017-2019, dirigido al sector del vino y las bebidas espirituosas. La iniciativa parte de Ecovidrio, que es una entidad sin ánimo de lucro encargada de gestionar el reciclaje de todos los envases de vidrio de España. Está claro que el reciclaje es tarea de todos y un simple gesto, como el de depositar una botella en un contenedor verde, puede ayudar al conjunto de la sociedad si todos aportamos nuestro granito de arena.

La filosofía de Ecovidrio y el extraordinario trabajo que desarrollan desde hace dos décadas nos ha animado a firmar este acuerdo de colaboración, que tiene mucho que ver con el cuidado del medio ambiente y el desarrollo sostenible. La primera línea de actuación a la que nos comprometemos se refiere a la adopción de medidas de reducción del peso de los envases primarios; es decir, en nuestro caso, la utilización de botellas más ligeras. Otro objetivo marcado tiene que ver con el peso de envases terciarios, en virtud del cual se reducirá el micraje del film estirable (para la paletización) y /o retráctil (para agrupar envases primarios); es decir, el plástico que envuelve los palés tendrá menos espesor, aunque mejorará sus propiedades elásticas.

Otro de los compromisos de Cuatro Rayas con Ecovidrio se refiere al aumento del porcentaje del material reciclado usado en nuestra bodega, y no solo de los envases, sino también de los embalajes de cartón. Esto último se refiere a las cajas genéricas de la bodega Cuatro Rayas, e incluso a los separadores del interior, que ya se están utilizando con material reciclado desde la adhesión al plan.

Como podéis comprobar, Cuatro Rayas aporta también su grano de arena en materia de reciclaje comprometiéndose con la sostenibilidad. Lo hacemos convencidos y estamos seguros de que el proyecto muy pronto crecerá con la ayuda y la responsabilidad de todos.

 

¡Bienvenido, Cuatro Rayas Verdejo 2017!

Ya está en la calle: el blanco Cuatro Rayas Verdejo de la añada de 2017 ha empezado a descorcharse. La primera semana de diciembre del año que acabamos de despedir ha recibido, por todo lo alto, a uno de los vinos de mayor personalidad de nuestra bodega. La botella, el corcho y la cápsula que lo cierra han puesto el punto y final a un largo proceso que empezó cuando terminó la anterior cosecha de uva, en el otoño de 2016. Después llegó el invierno y la poda, aparecieron las primeras yemas, luego las hojas y más tarde los primeros botones. Llegaron las bayas, los racimos, el envero y las maduraciones. Y, de nuevo, la vendimia: la de la añada de 2017. El fruto de la vid que hoy tenemos la oportunidad de llevarnos a los labios procede de aquí.

Muchos nos preguntan por la calidad de la uva verdejo que ha hecho posible este nuevo vino y no podemos decir más con menos palabras: su calidad es excepcional. Lo confirma la enóloga Elena Martín Oyagüe, responsable de la elaboración del vino, y lo reafirman los consumidores que han tenido ocasión de probar esta primicia. Elena explica que el proceso de elaboración se inició con las fermentaciones en ‘inox’ en torno a quince grados –y durante 21 días-, aunque anteriormente la uva se había macerado en prensa para extraer los aromas.

El resultado es un vino para quitarse el sombrero. Las notas de cata nos descubren, en la fase visual, un color amarillo pálido con reflejos verdosos, brillante. En nariz es potente, con fruta blanca tropical y fondos de fruta cítrica. En boca es extraordinariamente fresco. Intenso y con buena acidez, en retronasal se manifiesta mucha fruta blanca y un característico fondo de hinojo. Como siempre, es aconsejable degustarlo a una temperatura óptima. Armoniza de maravilla con cualquier tipo de plato, producto o receta, aunque es ideal servirlo acompañado de aperitivos, pescados y mariscos. ¡Salud!

Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Sauvignon Blanc

Pocas cosas nos llenan de más satisfacción como descorchar una botella y catar el vino que contiene. Nos entusiasma observar cómo se descubre ante los sentidos, la complejidad de sus matices, su color, el aroma que desprende y cómo se comporta cuando lo llevamos a la boca. En el siguiente vídeo podéis seguir la cata del blanco Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Sauvignon Blanc.

Nos guía en la cata la enóloga Elena Martín Oyagüe, sucesora del también enólogo Ángel Calleja, con quien ha trabajado, codo a codo, durante dos décadas. Ella firma esta selección especial, elaborada con uvas procedentes de viñedos plantados en 1990 y que hoy suman cuatro hectáreas. Si tenéis la ocasión de seguir esta cata con un Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias (sauvignon blanc) delante, comprobaréis que la descripción se ajusta, perfectamente, al vino que vais a probar.

Elena conoce muy bien este vino y, entre todas sus cualidades, destaca de él su color, amarillo pálido brillante. También su nariz fresca, con aromas a frutas cítricas, hierbabuena y flores blancas. En boca se manifiestan, de nuevo, las frutas cítricas, y presenta una refrescante acidez. A la hora de armonizar, el abanico de platos y productos es tan amplio como el gusto del consumidor, pero sabemos bien que nunca defrauda si lo hacemos acompañar con pescados, mariscos, sopas y cremas frías. Deseamos que disfrutéis de este vino tanto como lo hacemos nosotros cuando descorchamos una botella. ¡Salud!

“61” Vermouth & Live Music

Bodega Cuatro Rayas ha organizado una actividad para el 4 de noviembre en la que se unen la pasión por la música y la pasión por el verdejo y que se suma a la Ruta “61 Vermouth Verdejo”, una serie de actividades programadas para promocionar el nuevo producto de Bodega Cuatro Rayas: “61” Vermouth y que ya ha cumplido varias etapas.

“61” Vermouth & Live Music

Cover Club Acústico* serán los encargados de acompañar musicalmente esta actividad donde se podrá conocer las instalaciones y disfrutar del último producto de Bodega Cuatro Rayas, “61” Vermouth en un ambiente distendido mientras descubres los secretos de elaboración del primer vermú de bodega cien por cien verdejo.

¡Anímate y ven a tomarte el 61 Vermouth acompañado de un aperitivo a base de encurtidos y alguna sorpresa más!

*Cover Club Acústico, su sonido es una mezcla de rock&roll, pop, funky, soul, swing… Siendo la base de su espectáculo un amplio repertorio de conocidos temas de los 70’s, 80’s, 90’s… interpretados con una actitud que llevan su música más allá de la simple imitación infundiéndole una enorme originalidad y energía.

 

¿Qué incluye la entrada?

Información de interés:

  • Día: 4 de noviembre de 2017 (sábado)
  • Apertura de puertas: 12.30 horas
  • Comienzo de la actividad: 13.00 horas (duración aproximada de dos horas)
  • Lugar: Tienda Bodega Cuatro Rayas
  • Precio: 12 euros por persona (plazas limitadas)

 

A tener en cuenta:

  • Sesiones disponibles: sábado, 4 de noviembre de 2017
  • Prohibida la entrada a menores de 18 años
  • Plazas limitadas, obligatorio adquirir la entrada antes de las 23:59 horas del viernes 3 de noviembre del 2017
  • Venta anticipada vía ticketea: 12 euros (i.v.a incluido)
  • El horario (apertura de puertas 12:30, comienzo del concierto 13:00 y final de la actividad 15:00) y fecha (4 de noviembre) son susceptibles de modificación acorde a las necesidades propias de la actividad por lo que es obligatorio facilitar un teléfono de contacto
  • Transporte NO incluido.
  • Una vez adquirida la entrada, no se admitirán cambios ni devoluciones, única y exclusivamente, se cambiará por otra entrada para la nueva fecha en caso de cancelación total del evento por parte de la organización.
  • La imposibilidad del COMPRADOR de asistir a la actividad por causas ajenas a Bodega Cuatro Rayas y/o el error al realizar la adquisición o no haber observado el cambio de fecha u horario, no serán motivos válidos para solicitar la devolución del importe del precio de las entradas.

 

 

 

 

Toma de muestras: del envero al final de la vendimia

Es uno de los procesos más importantes antes de iniciar la vendimia, pues determinará en qué momento podemos empezar a recoger la uva. Nos referimos a la toma de muestras, que siempre se hace a pie de parcela. El muestreo es fundamental para conocer el estado del viñedo antes de empezar a vendimiarlo. Si una uva no está madura, esto repercutirá en la calidad de los futuros vinos, por eso son tan importantes los controles en el viñedo justo antes de vendimiar.


De esta importante tarea se encarga el equipo técnico de viñedo de la Bodega Cuatro Rayas. Por lo general, suelen utilizar patrones de muestreo establecidos para que haya repeticiones y para que todas ellas se hagan en los mismos lugares. Es decir, en el mismo pago, en los mismos líneos y, casi, en torno a las mismas cepas.

Es importante saber que las muestras se toman al azar, pero el resultado del análisis nos proporcionará los mismos resultados que si la parcela se analizara al completo. Este proceso se realiza, de forma permanente, desde el envero (por lo general, a mediados de agosto) hasta el final de la vendimia. Y, en el caso de la Bodega Cuatro Rayas, se recogen muestras de casi la totalidad de las 2.300 hectáreas de cultivo de nuestros socios cooperativistas. Una vez recogidas y perfectamente identificadas, las muestras se trasladan inmediatamente al Laboratorio de la Bodega Cuatro Rayas.

Con las uvas en el Laboratorio, en primer lugar se procede a pesar las bayas. A continuación, se trituran, con lo que obtenemos el mosto, del que se analizará la acidez y el alcohol probable. Si los análisis alcanzan los parámetros deseados, los resultados se envían al Departamento de Viñedo, que empezará a organizar la recogida de la uva de las parcelas que han recibido el visto bueno… y en el menor tiempo posible.

La vendimia manual en Cuatro Rayas

Cuando llega la vendimia, todo el engranaje de una bodega se pone en marcha. A pleno rendimiento trabajan tractores, remolques, tolvas de recepción, máquinas y todo el personal técnico de la bodega. También ejercen una labor fundamental los vendimiadores pues, aunque casi la totalidad del viñedo de Cuatro Rayas se vendimia de forma mecanizada, los que están plantados en vaso exigen la recogida de forma manual.

Hoy nos hemos acercado al viñedo de los hermanos Ignacio y Jacinto Martín, situado en el Pago Bodeguilla de Serrada (Valladolid). Ambos son socios viticultores de Cuatro Rayas y estos días las cuadrillas de vendimiadores se emplean a fondo para recoger la uva. El proceso es completamente manual. Los cestos y cuévanos de antaño hoy dan paso a las cajas, donde se depositan los racimos recién cortados, de uno a uno, descartando los dañados. El proceso exige una cierta delicadeza y una cierta destreza en el manejo, que a veces roza la pura artesanía, desde el corte con la tijera hasta su depósito en las cajas. Una vez llenas, las cajas se conducen a los remolques, que trasladarán la carga a la bodega en el menor tiempo posible. De este modo, se preservará al máximo la temperatura y la calidad de la uva.

La conversación con Jacinto Martín nos permite recordar lo distintas que eran las vendimias de antaño, cuando todo –absolutamente todo- se recogía a mano. Poco tenía que ver con la actividad económica que hoy genera la venta y elaboración del vino: sencillamente, la vendimia era una fiesta que se celebraba por todo lo alto y tenía un carácter familiar. Difícil de olvidar la estampa de los majuelos, llenos de niños, ancianos, personas de todas las edades, vecinos de los pueblos del entorno, animales de carga, carros, cestos de uva…

Con el paso del tiempo llegaron los primeros cambios y la mecanización convirtió la vendimia en algo completamente distinto. Las primeras máquinas llegaron a la zona en la década de los 80 del siglo pasado, provenientes de Francia. Aunque los viticultores las veían con cierto recelo, muy pronto pudieron comprobar sus ventajas: recogían la uva a gran velocidad y ahorraban muchos costes, sobre todo los relacionados con la mano de obra. Sin embargo, a pesar de la mecanización, viñedos en vaso tan valiosos como los que conservan algunos socios de la bodega Cuatro Rayas bien merecen el cuidado y la atención de la mano del hombre, en primera persona.

Puedes ver el vídeo haciendo click aquí

De racimo a raspón

En alguna ocasión os hemos hablado de las ventajas de la vendimia mecanizada. Sus beneficios están relacionados con el ahorro de tiempo, los costes de recolección, una mayor precisión y la mejora en la calidad de la uva. Como os podéis imaginar, convertir el racimo en raspón en un tiempo récord y con todas las garantías es otra de las grandes ventajas de la práctica mecanizada. Si alguna vez os habéis preguntado cómo se despoja el grano de su ‘esqueleto’, os sacamos de dudas de inmediato. Como ya sabéis, la máquina de vendimiar ejecuta su trabajo a medida que avanza por cada liño. Va provista de una especie de ‘vareadora’, que sacude enérgicamente los racimos. Gracias a los movimientos vibratorios, la uva se desprende fácilmente del racimo y cae dentro de una cita transportadora que está alojada dentro de la máquina. Es tan efectiva esta práctica, que el 80% del racimo -vacío, claro está- se queda en la planta.

Pero, ¿qué pasa con el raspón que, irremediablemente, entra en la máquina? De eso se encarga una despalilladora interna que está alojada dentro de la máquina. Es tan efectiva, que consigue eliminarlo de forma inmediata antes de que la uva pase a la tolva. De este modo, la uva se despoja completamente del raspón y evita que cualquier elemento extraño pase a la prensa e impregne al mosto amargores indeseados. Como os podéis imaginar, el despalillado es un proceso esencial. Además, no solo libera a la uva del raspón, sino también de otros muchos restos herbáceos, como hojas y pequeños sarmientos.

En el caso de Bodega Cuatro Rayas, otra de las ventajas de despalillar de forma mecanizada es que se hace a pie de campo, así nos aseguramos que la uva que entra en la bodega está completamente libre de residuos. No obstante, todo el proceso que os hemos explicado culmina con una última revisión en bodega, una vez que el remolque entra con la carga de uva.

Las levaduras autóctonas de Bodega Cuatro Rayas

No siempre es fácil entender algunos términos relacionados con el proceso de elaboración del vino. Es frecuente escuchar hablar de las levaduras, que no son otra cosa que hongos microscópicos, encargados de realizar la fermentación alcohólica cuando entran en contacto con el mosto. Este es un proceso fundamental en la elaboración del vino. Pero no todas las levaduras son iguales: hay multitud de géneros y especies. En esta ocasión, nos centraremos en las levaduras autóctonas, es decir, aquellas que se encuentran en la uva de forma natural, sin intervención de la mano del hombre.

Pero vayamos por partes. Las levaduras comerciales son aquellas seleccionadas por laboratorios, procedentes de distintas zonas del mundo, que se presentan como productos deshidratados para añadir al mosto. Pero las levaduras autóctonas son otra cosa completamente diferente y con el siguiente ejemplo podéis imaginar cómo se consiguen: si nos acercamos a un viñedo y estrujamos un racimo de uvas para obtener el mosto -y este mosto lo dejamos en un recipiente-, al cabo de unos días se producirá la fermentación espontánea de ese mosto gracias a la acción de multitud de levaduras que se encuentran adheridas a la piel de la uva. Ahí están las levaduras autóctonas.

Cada región, incluso cada viñedo, tiene sus propias levaduras autóctonas. Son fundamentales porque, al realizar la fermentación alcohólica, transmiten al vino producido su propio carácter diferencial. Esto forma parte de lo que llamamos ‘terroir’, que diferencia a ese vino de otros vinos producidos, incluso, con la misma variedad. Sin embargo, el vino así elaborado no todos los años se comporta de la misma manera, pues no siempre intervienen las mismas levaduras porque el contenido de la denominada ‘flora microbiana’ depende de condiciones climáticas, medioambientales y del uso de fitosanitarios; incluso muchas de esas levaduras no son capaces de terminar la fermentación alcohólica o transmiten al vino olores y sabores no deseados. Por esta razón, la mayoría de las bodegas utilizan levaduras comerciales para realizar la fermentación alcohólica controlada.

En el caso de la Bodega Cuatro Rayas, llevamos desde la añada 2012 realizando un proceso de selección de levaduras autóctonas propias, un proyecto desarrollado con el apoyo de la firma LEW 2050, compañía ligada a la Universidad de Navarra. De esto se encarga el Departamento de Enología de la Bodega Cuatro Rayas, para que, de entre todas las levaduras de fermentación espontánea, podamos seleccionar las más adecuadas, que transmitan a nuestros vinos el carácter personal de los propios viñedos de la zona. De esta forma, utilizando nuestras propias levaduras, elaboramos vinos con carácter y tipicidad diferenciada.