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Víctor Fernández: “Como el vino, soy un jugador que con los años he ido jugando mejor”

Víctor Fernández, icono de la afición del Real Valladolid, charla con Benjamín del pasado y presente del Pucela. Un ‘brindis al gol’ por el equipo y la ciudad de sus amores.

“Valladolid para mí lo ha sido todo y eso ha hecho que me quede aquí a vivir”. Así, a bote pronto, Víctor Fernández manda al fondo de la red el primer centro de Benjamín. Compañeros en la banda del José Zorrilla, coincidieron en una de las etapas más célebres del Real Valladolid, el ‘EuroPucela’ de Cantatore. “Cuando yo llegué en el 96, se juntó el míster, un muy buen equipo y una afición (que se ha vuelto a ver este año con el ascenso) que hacía años que no se veía”, recuerda Víctor, que comparte anécdotas de vestuario con otro mítico blanquivioleta como Benjamín Zarandona. Varios años después, ambos aprovechan la oportunidad de hacer un ‘brindis al gol’ con Verdejo Cuatro Rayas en la taberna La Tasquita y recordar viejos tiempos. Muy buenos tiempos.

Víctor y Benjamín conversan acompañados del Verdejo de Cuatro Rayas y las célebres tapas de La Tasquita.

“Fuimos capaces de ganar a cualquiera. Venía el Barcelona, venía el Valencia… daba igual el equipo que viniera que en casa les pasábamos por encima”, continúa Víctor. Benjamín le tira la pared con “el 3-1 que hacemos al Barcelona… que da la casualidad de que Ronaldo, que es el presidente ahora mismo, nos mete el primer gol…” y Víctor la devuelve al primer toque: “Le dimos la vuelta jugando muy bien al fútbol, recuerdo tener muchas ocasiones de gol”. El que fuera canterano del Real Madrid rememora aquella etapa en Zorrilla como “cuatro años maravillosos en los que llego a ser internacional”. Y es que su actuación con el Real Valladolid le valió la llamada de José Antonio Camacho para debutar con la Selección Española, en la que entra al campo sustituyendo a Luis Enrique, actual seleccionador del combinado nacional. Fue un 23 de febrero de 2000 y siempre lo guardará en su memoria.

De la capital del Pisuerga da el paso al Villarreal, club que conoce desde dentro, que le marcó y que se enfrentará próximamente al Real Valladolid: “Es muy distinto a lo que había [haciendo referencia a su etapa como jugador allí). Es un equipo que está por encima del resto, quitando a Madrid, Barça, Atlético de Madrid, ahí está… es un equipo con muchísimo talento”.

Años más tarde, vuelve a casa, a Valladolid. “El año del ascenso con Mendilibiar seguramente fue mi mejor temporada personal. […] Creo que soy un jugador que con el paso de los años he ido jugando mejor”. “¡Como el vino!”, apunta Benjamín, gesto que comparte Víctor de forma cómplice. En sus propias palabras: “disfruto mucho de la gastronomía y el vino de Valladolid”. ¡Salud!

Puedes ver el vídeo completo en el canal de Youtube de Bodega Cuatro Rayas: www.youtube.com/watch?v=ssrAW4rlCJE&t=2s.

Brindis al gol
Bodega Cuatro Rayas crea este espacio dentro su patrocinio del Real Valladolid. Constituye un punto de encuentro para los amantes del fútbol en general y del Real Valladolid en particular. Fresco y desenfadado, busca trasladar el lado humano de un deporte que apasiona a millones de personas de todo el mundo. Víctor es el segundo invitado de Benjamín, que actúa como maestro de ceremonias. Próximamente, nuevas figuras públicas charlarán con él para compartir sus anécdotas y curiosidades. Rostros conocidos del mundo del deporte, los medios de comunicación, el espectáculo… ¿Quién será el siguiente en hacer un ‘brindis al gol’ con Cuatro Rayas?

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La caña de azúcar ya ‘cierra’ la gama Cuatro Rayas

En alguna ocasión ya os hemos hablado del cierre de la botella, de todo el proceso que se desarrolla en torno a él y, sobre todo, de los materiales que se emplean. Junto a los tapones de corcho, los sintéticos y los naturales, ahora se suma una nueva incorporación, que cierra toda la gama de vinos Cuatro Rayas. Nos referimos al tapón elaborado con polímetros derivados de la caña de azúcar.

Este tipo de tapón novedoso ofrece cierres de alta calidad, aunque su principal ventaja tiene que ver con que ofrece un extraordinario control de la entrada de oxígeno dentro de la botella. Además de la gestión de oxígeno, otra de sus particularidades es que es el primer tapón del mundo con huella de carbono prácticamente nula para los vinos de calidad.

Otra de las ventajas de este tipo de taponado es que no aporta defectos al vino. Y, además, aporta una excelente acción mecánica en el cierre; en otras palabras, tapona muy bien y mantiene buenas condiciones de cerrado, al menos, durante cinco años. Sin duda, toda una innovación para el sector del vino que, en este caso, se beneficia de una materia prima vegetal tan extraordinaria como es la caña de azúcar. Ecológico, sostenible, innovador, de fácil extracción y con todas las garantías para la conservación del vino. Así son los nuevos tapones que cierran las botellas de vino de la Bodega Cuatro Rayas. ¿Se puede pedir más?

De racimo a raspón

En alguna ocasión os hemos hablado de las ventajas de la vendimia mecanizada. Sus beneficios están relacionados con el ahorro de tiempo, los costes de recolección, una mayor precisión y la mejora en la calidad de la uva. Como os podéis imaginar, convertir el racimo en raspón en un tiempo récord y con todas las garantías es otra de las grandes ventajas de la práctica mecanizada. Si alguna vez os habéis preguntado cómo se despoja el grano de su ‘esqueleto’, os sacamos de dudas de inmediato. Como ya sabéis, la máquina de vendimiar ejecuta su trabajo a medida que avanza por cada liño. Va provista de una especie de ‘vareadora’, que sacude enérgicamente los racimos. Gracias a los movimientos vibratorios, la uva se desprende fácilmente del racimo y cae dentro de una cita transportadora que está alojada dentro de la máquina. Es tan efectiva esta práctica, que el 80% del racimo -vacío, claro está- se queda en la planta.

Pero, ¿qué pasa con el raspón que, irremediablemente, entra en la máquina? De eso se encarga una despalilladora interna que está alojada dentro de la máquina. Es tan efectiva, que consigue eliminarlo de forma inmediata antes de que la uva pase a la tolva. De este modo, la uva se despoja completamente del raspón y evita que cualquier elemento extraño pase a la prensa e impregne al mosto amargores indeseados. Como os podéis imaginar, el despalillado es un proceso esencial. Además, no solo libera a la uva del raspón, sino también de otros muchos restos herbáceos, como hojas y pequeños sarmientos.

En el caso de Bodega Cuatro Rayas, otra de las ventajas de despalillar de forma mecanizada es que se hace a pie de campo, así nos aseguramos que la uva que entra en la bodega está completamente libre de residuos. No obstante, todo el proceso que os hemos explicado culmina con una última revisión en bodega, una vez que el remolque entra con la carga de uva.

El equipo de Laboratorio: los centinelas de Cuatro Rayas

El equipo de Laboratorio de Bodega Cuatro Rayas se mueve con soltura entre densímetros, probetas, matraces, tubos de ensayo, pipetas y equipos de destilación. Un instrumental que se pone en marcha a diario para controlar la calidad y todos los parámetros relacionados con el vino. El equipo trabaja codo a codo con el resto de departamentos, pero especialmente con el enológico, pues de sus análisis dependerá que el enólogo tome decisiones correctas.

Al frente del Laboratorio de Cuatro Rayas está Juncal González, que cuenta con la colaboración del auxiliar Rubén Navarro, dos profesionales que conocen bien los entresijos de su departamento, pero también el proceso del vino en el amplio sentido de la expresión, desde la cepa a la botella. Sus tareas se centran en el análisis de numerosos parámetros, mucho antes de que el tapón de corcho cierre definitivamente la botella. Su trabajo empieza en vendimia, recogiendo muestras de uvas, analizando los índices de madurez para determinar cuándo se puede empezar a vendimiar. Todas las uvas de cada parcela pasan, literalmente, por sus manos, por eso es habitual verles a pie de báscula, cuando la uva entra en la bodega, controlando su estado sanitario gracias a la tecnología de infrarrojo con la que está equipado su Laboratorio.

El Laboratorio es el equipo de centinelas de Cuatro Rayas. Todos los mostos que salen de la prensa se vigilan con detalle, al igual que las fermentaciones, midiendo las densidades y temperaturas a diario. También controlan el estado de los vinos, desde que se encuentran en depósitos, en rama, hasta que terminan de pasar por los procesos de estabilización, antes del embotellado. Precisamente este último proceso, el embotellado, es al que dedican buena parte de sus desvelos, pues en el tramo final se controlan parámetros tan importantes como el volumen de llenado de las botellas o el oxigeno disuelto.

Sin duda, la labor de control de calidad del Laboratorio es tan importante como el control del embotellado, la parte final de un largo proceso que busca la excelencia del vino, con rigor, detalle y profesionalidad.

El Departamento Técnico de Viñedo: profesionales a pie de majuelo

Son especialistas en cultivo de la vid y conocen a la perfección el ciclo vegetativo de todas las variedades. Conocen también los tipos de suelo, la morfología de las cepas, el análisis sensorial de la uva y todas las prácticas culturales que necesita el viñedo a lo largo del año. Son capaces de hacer un breve apunte sobre la poda, mientras manejan la potente base de datos que registra hasta el último detalle de las parcelas de sus cooperativistas. Por sus manos pasa el control de un viñedo que, en la Bodega Cuatro Rayas, alcanza las 2.500 hectáreas, el 20% de las inscritas en la DO Rueda. No solo pisan el majuelo, también atienden a una masa social de 300 socios viticultores: el engranaje más potente de la maquinaria de la Bodega Cuatro Rayas.

El Departamento Técnico de Viñedo de Cuatro Rayas está formado por el director técnico de viñedo, José Martín; además de los técnicos Enrique González, Rebeca Altable y Mercedes Bragado. Trabajan con el refractómetro a pie de campo, pero también pegados al ordenador, pendientes de los registros vitícolas y del estado del viñedo en todas las épocas del año. Entre sus cometidos figuran tareas tan importantes como el control del viñedo de todos los socios de la cooperativa (asesoría en materia de labores del viñedo o tratamientos, gestión de las nuevas plantaciones, cuadernos de campo y seguros agrarios) y el seguimiento de las parcelas a lo largo de todo el ciclo vegetativo, desde las operaciones de poda a la post-vendimia.

En el Departamento Técnico de Viñedo también resuelven cuestiones administrativas relacionadas con los socios cooperativistas, gestionan ayudas a la exportación y terceros países, y organizan tareas tan delicadas como la vendimia, que moviliza a todo el departamento en campaña incluso duplicándolo, excepcionalmente, hasta que se recoge y controla la última uva que entra en la bodega.

¿Hormigón o acero inoxidable?

Dentro del equipamiento de las modernas bodegas, la tecnología ha dado paso a herramientas y procesos de carácter funcional, donde prima la rapidez, el ahorro energético e incluso el aprovechamiento del espacio. Un buen ejemplo tecnológico -que nada tiene que ver con su origen- es el relativo a los depósitos del vino, es decir, el lugar donde se desarrollan los procesos de fermentación. Desde que el hombre decidió transformar la uva en bebida alcohólica, muchos son los tipos de recipientes creados por él para llevar a buen término esta idea, utilizando materiales de todo tipo, desde el barro a la madera, pasando por el hormigón hasta llegar al acero. Precisamente es el acero inoxidable el material más utilizado por las bodegas modernas. Ligeros, higiénicos y de fácil manejo, gana por goleada a cualquier otro material.

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Sin embargo, hay bodegas que todavía conservan aquellos grandes envases de hormigón. Parecen depósitos de otra época –en realidad, lo son-, pero muchas bodegas los conservan y utilizan habitualmente. De hecho, en los últimos tiempos se ha producido una especie de ‘regreso al origen’, y algunas bodegas se esfuerzan por recuperar antiguos materiales para crear vinos diferentes.

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La Bodega Cuatro Rayas siempre ha utilizado este tipo de recipiente para fermentar sus vinos y todavía lo sigue haciendo. Al tener cierta porosidad, el vino se micro oxigena durante su elaboración, reportando beneficios a la hora de elaborar ciertos tipos de vinos. Cuatro Rayas conserva todavía 18 depósitos de hormigón. Su presencia es testimonial, pues la cifra fue muy superior hace décadas. Cada uno de ellos tiene capacidad para 11.000 litros y todos ellos fueron construidos en 1935.

 

Un frizzante que es vino de verdad

Frescos, afrutados, aromáticos, muy ligeros y con cierto dulzor. Así es la tipología ‘frizzante’, una tendencia de origen italiano que ha llegado para quedarse dada la extraordinaria respuesta del consumidor. En realidad, es el consumidor que se inicia en el vino el que mejor ha respondido ante el frizzante, un vino de baja graduación muy demandado por aquellas personas poco familiarizadas con otras tipologías más comunes, como son los vinos tranquilos.

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Pero, ¿por qué llamamos ‘vino’ al frizzante de Cuatro Rayas? ¿Es un vino de verdad? En nuestro caso, sí, porque alcanza los ocho grados alcohólicos, que es cuando una bebida puede considerarse vino en realidad. Ahí está nuestra diferenciación y la notoriedad que ha alcanzado en los mercados este tipo de elaboración. Por cierto,  ¿alguna vez te has preguntado cómo elaboramos el vino frizzante? En realidad se trata de mostos parcialmente fermentados. Su sistema de elaboración empieza en la viña, con la selección de la uva, en este caso verdejo, que es la variedad reina de la zona. Ya en la bodega, dejamos fermentar hasta que el mosto alcanza los ocho grados; a continuación se filtra y se deja reposar en frío en depósitos isotérmicos e isobáricos, que mantienen la presión y conservan la temperatura. Solo de este modo se consigue que el carbónico natural permanezca en el vino. Este es el secreto.

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Por cierto, en la Bodega Cuatro Rayas elaboramos vinos frizzantes, bajo las etiquetas Dolce Bianco y Dolce Piacere (para el primero, en blanco y rosado). Una caricia para el paladar, suave, chispeante, con un punto de carbónico y un toque de dulzor. ¿Te animas a probarlo? Ya sabes… el frizzante de Cuatro Rayas es un vino de verdad.

Cuatro Rayas sobre cuatro ruedas

La bodega Cuatro Rayas triunfó en la cita vallisoletana del primer Food Truck Festival, celebrado a principios de septiembre en Valladolid. En este encuentro gastronómico nuestros vinos hicieron disfrutar a numerosos amantes de la gastronomía y la cultura en un entorno único. Desde el primer momento, generamos grandes expectativas, quizás porque nuestros vinos blancos Cuatro Rayas fueron los protagonistas de un encuentro de caravanas unidas por un tipo de gastronomía que marca estilo. Compartimos sesiones de cocina en directo y talleres infantiles, donde los más pequeños se midieron con veteranos chefs de cocina. Pero también disfrutamos de varios estilos musicales gracias a conciertos y actuaciones sobre el escenario, en un entorno divertido y desenfadado, acorde con los aromas y el sabor de los grandes vinos blancos de Cuatro Rayas.

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El protagonista de la jornada fue el vino Cuatro Rayas 40 Vendimias, una de las referencias más sólidas de los blancos de uva verdejo de la Denominación de Origen Rueda. Nadie pone en duda sus cualidades organolépticas, pues se trata de un vino que expresa todo el potencial sensorial de la uva blanca de mayor prestigio de toda España. Sin duda, el escenario y el público que nos acompañaron forman parte de nuestro mensaje cultural pues, precisamente, nuestros blancos Cuatro Rayas se codearon con los jóvenes, buena música y con los propios vehículos de los años 50 que, sobre cuatro ruedas -como los blancos Cuatro Rayas- viajan por todos los rincones de España.

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Por cierto, Cuatro Rayas también se suma a las felicitaciones dedicadas al grupo Octubre Polar, ganador del I Certamen de Bandas de Valladolid ‘Cuatro Rayas Food Track Festival’, que ha contado con nuestro patrocinio. Enhorabuena por vuestro premio y aquí os dejamos con nuestro brindis -por muchos éxitos más- con nuestros vinos blancos Cuatro Rayas, que son pura esencia de la Denominación de Origen Rueda.
 

 

 

Preparados, listos… ¡arranca la vendimia!

Cada año, la vendimia sube su listón. La cosecha de la uva es el examen del año, la reválida final, la prueba más exigente. Sin duda, el periodo del año más importante para cualquier bodega. Es ahora cuando el viñedo se apresura a madurar sus frutos, mientras que las bodegas se preparan para recogerlos después de un año de esmerados cuidados en la viña. Los responsables técnicos empiezan a tomar las primeras decisiones y, seguramente, una de las más arriesgadas sea la que da respuesta a la siguiente pregunta: “¿Cuándo empezamos a vendimiar?”. Maduraciones, acideces, grados, estado sanitario… todos los parámetros se analizan al milímetro, pues de su corrección dependerá la calidad de la uva y los futuros vinos.

Sauvignon Blanc, la primera variedad que se vendimia.

Sauvignon Blanc, la primera variedad que se vendimia.

La vendimia de 2016 ya ha dado el pistoletazo de salida en Cuatro Rayas. Los primeros majuelos comenzaron a vendimiarse el pasado 13 de septiembre y, como es habitual en el ámbito geográfico de la DO Rueda, la uva sauvignon blanc ha sido la primera variedad que ha empezado a recogerse. De momento, buen grado, buenas acideces y un ciclo vegetativo que se ha visto favorecido por las lluvias de los últimos días que, generosamente, están contribuyendo a regular las maduraciones tras demasiadas semanas sin recibir ni una sola gota de agua del cielo.

Viñedo de Sauvignon Blanc durante la vendimia

 

Entrada de la uva en bodega.

Descarga de la uva en las tolvas.

Descarga de la uva en las tolvas.

¿Cómo serán los futuros vinos de la añada de 2016 en Cuatro Rayas? Los impacientes que se hagan esta pregunta tendrán que esperar. De momento, hay que recoger toda la uva y todavía quedan muchas jornadas por delante. La vendimia se presenta larga y algo tardía, pero promete convertirse en una gran campaña. Pendientes del cielo y del refractómetro, nuestros socios cooperativistas y equipo técnico de la bodega se preparan para dar lo mejor de sí mismos a partir de ahora. La vendimia ha llegado y todos estamos listos. ¡Buena campaña para todos!

Vendimia nocturna en Bodega Cuatro Rayas

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¡Los amantes del mejor verdejo estáis de suerte! Todo aquél que lo desee tendrá la oportunidad de familiarizarse con la experiencia de la vendimia nocturna, rasgo distintivo de la D.O. Rueda.

Durante todos los viernes que dure la vendimia de este año (previsiblemente los día 16, 23 y 30 de septiembre) los interesados podrán disfrutar de la experiencia de la vendimia nocturna. La recogida de la uva en el viñedo a la luz de la luna, la recepción en la bodega y todos los secretos de la elaboración.

Además los asistentes podrán disfrutar de una selección de tapas y raciones maridadas con los vinos de Bodega Cuatro Rayas en la Tapería La Fragua

La hora de inicio (20.30 aprox.) y las fechas pueden variar según las necesidades de la vendimia.

IMPRESCINDIBLE RESERVA PREVIA:
Correo a comunicacion2@cuatrorayas.es
(Asunto del email: Vendimia nocturna. Nombre y apellidos y teléfono de contacto).

o llamando al 983 816 320 (ext. 3)

PLAZAS LIMITADAS a grupos de 10 personas cada jornada.
Transporte NO incluido.