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17 sep 2018

Un Cuatro Rayas exclusivo que rompe el mito de que el verdejo debe consumirse en el año

La bodega de la DO Rueda celebra la actual vendimia presentando Cuarenta Vendimias Cuvée, un cien por cien verdejo con un alto potencial de mejora en botella que es fruto de la elaboración de la pasada cosecha


La Seca (Valladolid), septiembre de 2018.- Bodega Cuatro Rayas, que hace unos días inició la recogida de la uva de este 2018, acaba de presentar Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias Cuvée 2017, un blanco de colección que ensambla el patrimonio vitivinícola más valioso de la DO Rueda (viñedos viejos ubicados en las mejores zonas de la denominación) y la labor de tres generaciones de enólogos.

Se trata de un verdejo que rompe con el mito de que el vino verdejo debe consumirse en un año, en contra de quienes dicen que esta uva tiene mala evolución en botella. En este vino de guarda que saca ahora al mercado, la bodega procura que el estado de la uva (madurez, pH, etc.) seleccionada de majuelos de más de cuarenta años, así como la crianza sobre lías y un moderado paso por barrica, confiera al vino la complejidad necesaria para que el tiempo saque lo mejor del mismo.

Tres generaciones para coronar la familia ‘Cuarenta Vendimias’
La gama de vinos ‘Cuarenta Vendimias’, presentada hace cerca de tres años, la componen el original Verdejo que se elabora bajo la receta de cuarenta años legada por el enólogo Ángel Calleja, mientras el Ribera del Duero 10 meses en barrica y el Sauvignon Blanc se vinifican bajo la atenta mirada de Elena M. Oyagüe, actual directora técnica de la cooperativa ubicada en La Seca. En el caso del Cuvée, Roberto L. Tello, el enólogo más joven de la bodega, ha sido el encargado de procurar que esta elaboración cumpla los estándares de alta calidad de ‘Cuarenta Vendimias’.

El nuevo Cuvée es un producto exclusivo para hostelería y las mejores vinotecas, una referencia limitada que estará en las cartas de establecimientos donde los consumidores más exigentes buscan los mejores blancos del país. Dada su estructura y acidez, se logra que los matices singulares de una vendimia del pasado viajen con frescura hasta el mismo instante en que se sirve una copa.

Sección: Notas de Prensa

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